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Patricia Pernas

Guatemala, 11 ene (EFE).- El proceso por genocidio contra el exdictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt, aquejado de una demencia irreversible y degenerativa, vuelve a estar otra vez en el limbo después de que hoy lunes el tribunal encargado del caso decidiera aplazarlo para una fecha aún sin concretar.

Esta resolución, adoptada este lunes por el Tribunal “B” de Mayor Riesgo, se debe que a que la Corte Constitucional tiene que resolver antes al menos cuatro amparos interpuestos en esta institución, tres de los querellantes y uno de la defensa.

Así lo explicaron a Efe fuentes judiciales, quienes aseguraron que para garantizar el debido proceso contra Ríos Montt, acusado de ser el responsable de una matanza de indígenas mayas-ixiles durante su régimen de facto, entre 1982 y 1983, se deben respetar los plazos y procedimientos.

Ríos Montt, un general retirado de 89 años de edad, está postrado en su cama, cada vez “más malito”, porque su enfermedad ha ido “aumentando”, y ya “no es consciente” de lo que sucede a su alrededor, dijo hoy a Efe uno de sus abogados, Jaime Hernández.

“A veces hilvana oraciones correctas, a veces no. No es consciente”, enfatizó Hernández al describir el estado de salud del anciano, quien debido a esta circunstancia no puede ser castigado con penas de cárcel, aunque sea encontrado culpable de los delitos de genocidio y lesa humanidad.

El general retirado ya había sido condenado en 2013 a 80 años de prisión por genocidio, pero días después el máximo tribunal del país, la Corte Constitucional, anuló la sentencia por considerar que existieron irregularidades en el proceso judicial.

Es por ello que Amnistía Internacional (AI) calificó hoy de “vergonzosa” la decisión de aplazar de nuevo el proceso y aseguró que, además, es “una nueva mancha” para el sistema de Justicia de Guatemala.

“La decisión de aplazar nuevamente el juicio (…) es una cachetada contra las víctimas que todavía intentan sanar las heridas de décadas de brutal guerra civil”, manifestó AI en una declaración pública entregada a Efe.

En opinión de la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas, esta postura es un nuevo varapalo para la Justicia local.

“Al permitir que Ríos Montt evada la Justicia durante décadas, las autoridades de Guatemala han estado jugando un cruel juego con las decenas de miles de víctimas de tortura, asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzosos que tuvieron lugar bajo su comando y sus familiares,” destacó Guevara-Rosas.

El nuevo proceso “especial”, por la muerte a manos del Ejército de 1.771 indígenas ixiles del departamento noroccidental de Quiché, comenzará hoy a puerta cerrada, sin los medios de comunicación, en presencia de las víctimas y con la ausencia del ex jefe de Estado, que debido a su delicado estado de salud sería representado por sus abogados.

El juicio era esperado con ansia por activistas, víctimas y organizaciones humanitarias que exigen Justicia por los crímenes cometidos durante la cruenta época del conflicto armado interno (1960-1996).

A este propósito se pronunció también el abogado del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos, Héctor Reyes, uno de los querellantes adheridos al proceso, quien remarcó la necesidad de otorgar justicia, pero aseguró que la cancelación del proceso está “conforme a derecho” e impide que haya una “revictimización”.

“Antes hay que resolver los recursos. (La suspensión del proceso) es lo más prudente”, observó Reyes, quien además dijo que una de las peticiones más importantes que debe resolver la Corte Constitucional es la de separar el proceso de Ríos Montt del de su exjefe de inteligencia militar José Rodríguez, quien en 2013 fuera absuelto de los cargos en su contra.

Rodríguez sí debe afrontar un juicio oral y público, por lo que el Constitucional tiene que separar los procesos, remarcó Reyes, y añadió que esta situación ayudará a demostrar la responsabilidad del exjefe de inteligencia militar en la matanza y que “no se diluya” la información, como sucedió en el proceso anterior.

Precisamente Rodríguez, en unas escuetas declaraciones a la prensa, expresó su deseo de que el juicio empiece cuanto antes para poder así demostrar su inocencia.

Con la incógnita de si se separarán o no los procesos, ambas partes, acusación y defensa, mostraron su intención de que se puedan iniciar el presente año, para no dilatar demasiado la causa en el tiempo. EFE

pp/si

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