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Raúl Cortés

México, 8 ene (EFE).- México y sobre todo el Gobierno de Enrique Peña Nieto respiraron hoy más tranquilos tras la captura en una operación militar del capo del narcotráfico Joaquín “el Chapo” Guzmán, prófugo desde hacía medio año después de huir por segunda vez en su vida de una prisión de máxima seguridad.

Aplausos, abrazos y sonrisas fueron algunos de los gestos de emoción exteriorizados por Peña Nieto, su gabinete ministerial y los representantes de las fuerzas de seguridad en distintos actos públicos para celebrar la detención.

La noticia llegó poco después de mediodía, cuando el jefe de Estado sorprendió a los ciudadanos con un triunfalista mensaje en Twitter.

“Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”, escribió el gobernante.

Minutos después, en la última jornada de la XXVII Reunión de cónsules y embajadores en la Secretaría de Relaciones Exteriores, el secretario de Gobernación (ministro de Interior), Miguel Ángel Osorio Chong, interrumpía un acto público para leer el mensaje del mandatario.

A continuación, en medio de la ovación de la sala se abrazaba con sus homólogos de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, y de Marina, Vidal Francisco Soberón, rompiendo el protocolo, y posteriormente todos entonaban el himno mexicano.

Más tarde, el gobernante indicó en un mensaje televisado al país desde el Palacio Nacional que con la captura de nuevo de Guzmán “son 98 de 122 delincuentes más buscados que ya no representan una amenaza para la sociedad mexicana”.

“Esta acción contra la impunidad es resultado del trabajo permanente de valiosos elementos” de las instituciones nacionales “que durante días y noches se abocaron a cumplir la misión que les ordené: recapturar a este criminal y presentarlo ante la justicia”, se felicitó.

Guzmán, de 58 años y uno de los criminales más buscados del mundo, estuvo menos de seis meses fuera de la cárcel, de la que había escapado el 11 de julio pasado por un túnel de 1,5 kilómetros entre su celda en el penal del Altiplano (estado central de México) y una casa a medio construir.

Sinaloa, el estado del noroeste de México que lo vio nacer y cuna de los mayores narcotraficantes mexicanos, fue precisamente el escenario este viernes del operativo militar que lo llevará de nuevo tras las rejas.

De la acción de las fuerzas de seguridad se tuvo la primera noticia a media mañana cuando un comunicado de la Secretaría de Marina informó de la muerte de cinco delincuentes y la detención de otros seis en un tiroteo en un domicilio de la ciudad sinaloense de Los Mochis.

El boletín detallaba que los uniformados llegaron hasta allí por una “denuncia anónima”, y advertía de que tras los disparos se había escapado Orso Iván Gastelum Cruz, presunto jefe de la zona norte de Sinaloa de una organización delictiva que opera en el área.

Lo que nadie parecía esperar entonces, tal vez tampoco el Gobierno, es que en su huida por el sistema de alcantarillado de la zona Gastelum iba acompañado por “el Chapo”, como se explicaría luego.

Ambos recorrieron un tramo por el drenaje, salieron a la superficie y en algún punto se apoderaron de un vehículo para llegar hasta el “Hotel & Suites Doux”, un motel de carretera a las afueras de Los Mochis donde poco después serían capturados.

En una de las primeras imágenes filtradas a la prensa de la detención, “el Chapo” fue inmortalizado en una solitaria habitación del motel, con una sucia camiseta de tirantes, las manos esposadas y cara de circunstancias.

Al fondo, una fotografía de una mujer en ropa interior, que resaltaba entre las paredes color malva de la habitación de ese establecimiento donde es posible hospedarse por días o por horas.

Guzmán dio sus primeros pasos en el cártel de Guadalajara en la década de 1980 y fue capturado por primera vez en 1993 en Guatemala.

Tras ser condenado a 21 años, se fugó del penal de Puente Grande, en el estado occidental de Jalisco en 2001, en un carrito de lavandería.

“El Chapo”, llamado así por su baja estatura, llegó a tener una fortuna de más de 1.000 millones de dólares (más de 925 millones de euros), según la revista Forbes.

Fue detenido de nuevo en febrero de 2014 en un edificio residencial del puerto de Mazatlán, también en Sinaloa, y recluido en el penal del Altiplano.

Tras su fuga se desató una gran polémica entre los Gobiernos de México y de Estados Unidos, que había solicitado la extradición del narcotraficante, algo que Peña Nieto rechazó de inicio al considerar que Guzmán no podría escapar.

El portavoz del Departamento de Justicia de EE.UU., Peter Carr, dijo este viernes a Efe que su país prevé solicitar de nuevo la extradición de Guzmán, que será recluido, una vez más, en una cárcel en las próximas horas. EFE

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(foto)(vídeo)(audio)