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Marco Zabaleta

Bangkok, 1 ene (EFE).- El Gobierno de Filipinas tendrá que establecer una región autónoma musulmana en el sur país, si no quiere incumplir el acuerdo de paz que firmó con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), y celebrar elecciones presidenciales durante 2016.

Entre 100.000 y 150.000 personas han muerto en cuatro décadas de insurgencia islámica en el sur del archipiélago filipino, un conflicto que además ha empobrecido a la población y ha impedido el desarrollo de una región rica en recursos naturales.

El Gobierno y el FMLI, que cuenta con unos 12.000 combatientes, firmaron la paz el 27 de marzo de 2014 después de tres décadas de lucha fratricida y una duras negociaciones, a cambio de la creación de un territorio autónomo musulmán en el sur del país.

La ley que establecerá la Región Autónoma Bangsamoro (vocablo que significa pueblo musulmán) llegó al Legislativo (bicameral) el 10 de septiembre de 2014 y todavía se estudia, retoca y debate.

La nueva autonomía reemplazará, cuando entre en vigor, a la Región Autónoma del Mindanao Musulmán (ARMM, Awtonomong Rehiyon sa Muslim Mindanao), que integra a las provincias de Lanao del Sur, Joló, Maguindanao, Tawi-Tawi y Basila (excepto la ciudad de Isabela).

El presidente del FMLI, Murad Ebrahim, advirtió a los legisladores filipinos en diciembre que el tiempo se agota y que solamente aceptarán la versión original de la Ley Básica del Bangsamoro (BBL, sigla en inglés), la miniconstitución que regirá el nuevo territorio.

“Si no se ha pasado la BBL en febrero, será imposible que se apruebe en los meses siguientes”, opinó Ebrahim.

El presidente del FMLI indicó que el Congreso reanudará las sesiones el 18 de enero y aventuró que solo dispondrá de unas seis semanas para decidir la suerte de la BBL antes de que el país entre en la carrera electoral.

Lo que no mencionó Ebrahim es qué pasará si no nace la prometida Región Autónoma del Bangsamoro en 2016.

Los filipinos están convocados a elegir presidente, vicepresidente y parlamentarios el 9 de mayo próximo.

El nuevo jefe del Estado reemplazará al actual, Benigno Aquino (2010-2016), para un mandato único de seis años en una ceremonia de investidura que se llevará a cabo el 30 de junio.

Siete candidatos se postulan para el cargo: Jejomar Binay, actual vicepresidente del país; Grace Poe, hija del idolatrado difunto actor Fernando Poe; Mar Roxas, apoyó a Aquino en las elecciones de 2010; Rodrigo Duterte, el “pacificador” de Davao; Miriam Defensor Santiago, eterna candidata; Camilo Sabio; y Roy Señeres.

En la lista de candidaturas a la vicepresidencia destacan el hijo del fallecido presidente filipino Ferdinand Marcos (1965-1986), el senador Bongbong Marcos, y el también senador Gringo Honasan, quien siendo militar protagonizó varias intentonas golpistas violentas durante el gobierno de Corazón Aquino (1986-1992).

Binay y Poe encabezan los sondeos de intención de voto, aunque las encuestas probablemente variarán a medida que se aproxime el día de los comicios.

Poe debe además solucionar antes un contencioso con la Comisión Electoral, organismo que descalificó su candidatura porque no llevaba al menos diez años en posesión de un pasaporte filipino, como establece la ley.

La filántropa filipina, que utilizó un pasaporte estadounidense hasta 2006 y ganó un escaño en el Senado en las elecciones de 2013, ha recurrido a los tribunales y de momento ha conseguido que el Tribunal Supremo paralice el fallo de la Comisión Electoral.

Las elecciones filipinas se deciden habitualmente por la afinidad que sienten los votantes con los candidatos antes que por el programa político.

Así sucedió en los comicios que ganó el veterano actor Joseph Estrada (1998-2001) por su origen humilde y los papeles de cine que protagonizó como defensor de los débiles ante el abuso de los poderosos, pese a la oposición de la influyente Iglesia Católica que le tildó de borracho, mujeriego y jugador.

En 2004 casi vuelve a repetirse la historia cuando Fernando Poe, amigo de Estrada, se enfrentó en las urnas a Gloria Macapagal Arroyo (2001-2010), hija del expresidente Diosdado Macapagal (1961-1965).

Fernando Poe, otro adalid cinematográfico de los desamparados, falleció en diciembre de ese año sin haber admitido la derrota y manteniendo que le robaron la vitoria con la compra de votos en el sur del país. EFE