Compartir

Elías L. Benarroch

Jerusalén, 20 dic (EFE).- La muerte de Samir Qantar en un bombardeo en Damasco, atribuido a Israel, es interpretado por los principales expertos israelíes en asuntos militares como un mensaje a Irán y al movimiento Hizbulá de que no abran un nuevo frente armado en la meseta del Golán.

“Es de creer que Samir Qantar y sus camaradas fueron blanco (de un bombardeo) no tanto por lo que hicieron en el pasado, sino por el potencial de daño que representaban para el futuro”, escribe hoy el destacado comentarista militar del diario Yediot Aharonot, Ron Ben Yishai.

Amos Harel, del diario Haaretz, lo ve como un claro “mensaje a Irán”, y reitera la postura de que “el argumento para lanzar la acción aérea mira al futuro, y no parece un ajuste de cuentas por el pasado”.

Se referían a un posible ajusticiamiento por el atentado que Qantar, siendo miembro del Frente Palestino de Liberación, perpetró en 1979 en la ciudad israelí de Naharía (norte), por el que fue condenado a cadena perpetua.

En ese ataque, de los que mayor huella han dejado en la conciencia colectiva israelí, un comando palestino desembarcó en las costas de Israel, mató a dos policías y, tras capturar a un padre y su hija de cuatro años, los mataron también a ellos.

Hoy, la madre, Smadar Harán, que se salvó tras esconderse en un armario con otra hija entonces de dos años, dijo que “se ha hecho justicia histórica” aunque asumió que su muerte, que sin dudarlo atribuyó a Israel, no era un “ajusticiamiento” sino “otra cosa mayor”.

Qantar cumplía condena de cadena perpetua en Israel cuando Hizbulá consiguió liberarlo en 2008 en un canje por los cadáveres de dos soldados israelíes, y desde entonces se había convertido “en uno de los portavoces más visibles y populares” de la organización, según la descripción que hizo de él en septiembre pasado el Departamento de Estado de Estados Unidos.

También desempeñó desde su regreso un “importante papel operativo” en el grupo chií, pues con la ayuda de Irán y Siria consiguió reforzar la infraestructura terrorista de Hizbulá en los Altos del Golán, según el comunicado con el que Washington anunció que lo incluía en su lista de terroristas.

De 52 años y nacido en el seno de una familia drusa, Qantar murió con otras ocho personas cuando “aviones del enemigo sionista bombardearon un edificio residencial en Yaramana (periferia de Damasco)”, informó la organización libanesa.

El comunicado precisaba que cuatro misiles lanzados por cazabombarderos “enemigos” cayeron en el edificio donde se alojaban.

Como es habitual en estos casos, el Gobierno de Israel no ha confirmado ni desmentido el bombardeo, pero es vox populi que sus servicios secretos le seguían los pasos desde que en 2013 comenzó a encabezar, en nombre de Hizbulá, los llamados Comités de Resistencia Nacional Sirios, un grupo armado que en los últimos años opera en la parte siria de la meseta del Golán.

Israel acusa a este grupo de varios intentos de atacar a sus fuerzas en la parte oeste, que controla desde que se la ocupó a Siria en 1967.

Harel explica que Qantar “no se contentó con asumir un papel propagandístico en Hizbulá, sino que asumió una función operativa” desde su liberación.

“Primero dirigió una red que actuaba en nombre de Hizbulá y que alentaba atentados contra civiles y soldados israelíes en lado israelí (del Golán)”, explica.

“En el ultimo año -prosigue- se produjo un cambio. Hizbulá salió progresivamente de escena e Irán cogió las riendas (de la organización)”, asegura al advertir de un período de inestabilidad en la seguridad que dependerá en última instancias de las decisiones que tome “Irán”, volcado en mantener en pie el régimen del presidente sirio Bachar Al Asad y la guerra contra el Estado Islámico.

También para Ben Yishai, se abre un período de incertidumbre pero da a entender que, con su muerte, Israel puede haber tratado de impedir un mayor “daño estratégico”.

“Con sus acciones en el Golán sirio, Qantar causó un daño estratégico a Israel al sabotear las relaciones con los drusos en Israel, Siria y Líbano”, sostiene sobre el bombardeo sin atribuirselo explícitamente a su país.

Para este comentarista, el objetivo del ataque sería impedir la entrada de Hizbulá y de Irán en el Golán, y consolidar, dentro del actual caos en Siria, una “zona más o menos amistosa” junto a la frontera. EFE