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Douglas Marín

San José, 15 dic (EFE).- El Gobierno del presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, ha vivido un año 2015 sumido en la impopularidad y en resultados poco alentadores en materia económica, que han dado al traste con las altas expectativas populares con las que llegó al poder en mayo del 2014.

Solís, del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), asumió la presidencia tras arrasar en una segunda ronda electoral con el 78 % de los votos, algo nunca visto en el país, pero poco a poco su popularidad ha ido decayendo.

La principal promesa de campaña del mandatario fue la de aplicar un “cambio” en la manera en que el país había sido gobernado durante las pasadas tres décadas entre el Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Sin embargo, tras año y medio en el poder los resultados económicos no han sido los mejores, con excepción de la inflación que se mantiene casi nula en 2015 y el turismo que sigue mostrando su tradicional dinamismo.

La más reciente encuesta del Centro de Investigación en Estudios Políticos (CIEP) de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR), publicada en septiembre pasado, reveló que el 59,5 % de los costarricenses cree que la labor del gobierno ha sido mala o muy mala, y solo el 16,9 % piensa que ha sido buena o muy buena.

Además, el 80 % estima que el presidente ha cumplido “poco o nada” sus promesas de campaña.

En la medición anterior del CIEP, realizada en noviembre del 2014, las calificaciones negativas al Gobierno llegaban al 34,5 % y las positivas al 30,8 %.

“Mi administración asumió el poder con el compromiso de hacer un cambio responsable y lo mantiene”, dijo Solís en noviembre.

El mandatario aseguró que su principal objetivo en materia económica es revitalizar la economía interna y seguir fortaleciendo la externa.

Solís destacó que ha reactivado el Consejo Nacional de la Producción para el apoyo de los productores locales y que logró la puesta en marca de la Banca para el Desarrollo, la cual brinda créditos a pequeñas y medianas empresas.

También destacó que su Gobierno ha “cambiado la política social tras décadas de estancamiento” con iniciativas como “Puente para el Desarrollo”, que busca una atención integral de las familias pobres, y de otros planes destinados al combate al desempleo.

Solís aseguró que el desempleo y la pobreza se han reducido levemente y que espera que esto se convierta en “tendencia sostenible”.

Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que la pobreza en el 2015 se ubicó en 21,7% de los hogares, 7,2% de ellos en pobreza extrema, mientras en el 2014 los porcentajes fueron de 22,4 % y 6,7 %, respectivamente.

El INEC advirtió que la reducción en los hogares pobres no es “estadísticamente significativa”.

En cuanto al desempleo, los datos del INEC muestran que en el tercer trimestre del 2015 se situó en el 9,2 %, inferior al 9,5 % registrado en el mismo periodo del 2014.

El empleo informal durante el tercer trimestre del 2015 fue del 45,7 % de las personas ocupadas, lo que supone un aumento de 2,9 puntos en comparación con el mismo periodo del 2014.

Las situaciones más complejas para el Gobierno de Solís es el bajo crecimiento económico (proyectado en un 2,8 % para 2015) y el déficit fiscal que viene creciendo año con año desde el 2008, cuando era presidente Óscar Arias.

En el 2014 el déficit cerró en un 5,7 % del Producto Interior Bruto (PIB), en el 2015 se proyecta que será al menos del 5,9 % y en el 2016, si no hay ajustes, alcanzará cerca del 6,3 %.

Solís ha dicho que este déficit es insostenible en el mediano plazo, ante lo que impulsa una serie de reformas tributarias que son rechazadas por la oposición y los empresarios, que exigen primero reducir el gasto público, y por los sindicatos que se sienten atacados y piden que se combata con dureza la evasión de las grandes empresas.

Los principales proyectos fiscales de Solís son cambios en la base y la manera de cobrar el impuesto sobre la renta y una iniciativa para convertir el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado (IVA) del 15 %, que ampliará los productos y servicios por gravar.

Otras fuerte críticas hacia el Gobierno de Solís es el poco avance en la construcción de obra pública, divisiones internas en la fracción del PAC en el Congreso y el presupuesto del 2015 que fue un 19 % mayor al del 2014. Para el 2016 el presupuesto es casi igual al del 2015.

“Estamos comprometidos con el cambio que prometidos y el cambio que lograremos”, expresó el presidente. EFE