martes, 22 septiembre 2020 6:10

África juzga a su “Pinochet”

Dakar, 7 dic (EFE).- El año 2015 será recordado como un hito por la justicia africana, que por primera logró crear un tribunal internacional para juzgar a un dictador fuera de su país. También será recordado por miles de chadianos que por fin vieron sentados en un banquillo al dictador Hissène Habré, el “Pinochet africano”.

El proceso, aún en marcha, juzga en Dakar al expresidente de Chad por crímenes contra la Humanidad como supuesto responsable de 40.000 asesinatos políticos y más de 200.000 casos de tortura durante su régimen (1982-1990).

Su Gobierno sustentó el poder con un régimen de terror dirigido contra la población civil, especialmente en el sur del país, donde ordenó masacres y detenciones masivas cada vez que un líder local osó levantar la voz.

Habré fue detenido en Senegal en 2005, donde llevaba viviendo 15 años, y Bélgica solicitó su extradición a instancias de un grupo de víctimas refugiadas en este país europeo.

Al ser unos hechos que se remontan a la década de los 80, cuando la Corte Penal Internacional aún no tenía jurisdicción sobre ellos, el dictador no pudo ser llevado a La Haya.

Como solución, la Unión Africana, en colaboración con la ONU, decidió crear un tribunal especial en Dakar para procesarlo, abriendo así la puerta a un nuevo capítulo de la Historia en este continente: la justicia panafricana.

Una década después de su detención, periodo repleto de recursos y tretas judiciales, Habré se sentó en el banquillo para dar cuenta del horror que se le imputa.

El juicio comenzó el 20 de julio, pero ese día solo duró unas horas por la actitud violenta del acusado, que tuvo que ser llevado por la fuerza ante un tribunal que no reconoce y al que tampoco acudieron sus abogados.

Los magistrados se vieron obligados a suspender la vista hasta septiembre para asignarle una defensa de oficio y que ésta tuviera una margen de tiempo para preparar el caso.

El juicio se reanudó el 7 de septiembre. El acusado mostró la misma resistencia y hostilidad, pero ya no pudo impedir la acción de la justicia.

La Fiscalía le acusa de haber intervenido “personalmente” en la comisión de muchos de los asesinatos y torturas que se le imputan, vejaciones que fueron relatadas ante el tribunal por las propias víctimas.

“Un militar me pegó con su fusil en la cabeza y, mientras estaba en el suelo, me ataron las manos y los pies para seguir golpeándome. Me metieron agua por la boca y la nariz y me aplicaron descargas eléctricas”, contó Garba Akhaye, detenido en 1986 y encarcelado durante más de dos años por un motivo que sigue sin entender.

En el centro secreto de Yamena tuvo que formar parte del equipo de enterradores, que daba sepultura a una media de cinco personas al día, y también vio como un vehículo cargaba a un grupo detenidos a diario que jamás regresaban.

Expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), uno de los organismos de referencia para Naciones Unidas y el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos, han confirmado la existencia de varias fosas comunes y de al menos tres grandes matanzas documentadas por la Fiscalía.

En una de las fosas, hallada en Mongo, en el centro de Chad, encontraron decenas de cadáveres, la mayoría de ellos pertenecientes al Consejo Democrático Revolucionario, uno de los grupos opositores.

Todas las víctimas tenían impactos de bala, y algunas de ellas tenían las manos atadas en la espalda en el momento de su ejecución.

Según el propio Gobierno de Chad, Estados Unidos y Francia eran conscientes de las violaciones de los derechos humanos que se estaban cometiendo.

El presidente de la comisión oficial creada para investigar los crímenes que se cometieron durante la dictadura de Habré aseguró que EEUU “sabía todo lo que hacían” los agentes de la Dirección de la Documentación y de la Seguridad (DDS), la policía política del régimen.

Cuenta que incluso les ayudaban económicamente con una transferencia mensual de 5 millones de francos centroafricanos (unos 7.600 euros al cambio actual), por la firme oposición que mostraba el Gobierno chadiano al entonces dictador libio, el coronel Muamar al Gadafi.

A sus 72 años, Habré podría ser condenado a cadena perpetua si es declarado culpable, resolución que no se espera antes del mes de enero, ya que aún quedan numerosas pruebas que practicar durante el juicio. EFE