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¿Qué ha ocurrido con el caso del presunto docente agresor del colegio base? ¿Una ola infundada de rumores? Puede ser, pero parce que la actitud mantenida en este caso y la alarma generada pudo acabar con la vida de una persona que, afortunadamente, la va a recuperar. 

La Audiencia de Madrid absolvió este jueves a M. de los 14 delitos de los que se le acusaba -uno por cada niño de cinco años que le denunció-, indicando en casi todos los casos que sus “inverosímiles” declaraciones parecían ser el producto de una sugestión paterna por “inducción involuntaria”, como publica el diario El Mundo. ¿Cómo empezó todo? Una de las madres se alarmó al ver a su hijo tocarse “la pilila” mientras lo bañaba.

Durante la vista no ha quedado acreditado que el profesor abusase en algún momento de los niños. EL asunto es tan claro que ni siquiera la representación procesal de los padres anunció que no piensa recurrir al Tribunal Supremo. De las 14 acusaciones, un número llamativamente alto, ninguna ha quedado probada, alguna en términos del siguiente tenor: “El testimonio del menor es increíble y todo él aparece fabulado e improvisado”. La Fiscalía respaldaba 11 de esos relatos y pedía 66 años de cárcel.

El caso es que l docente, de  origen norteamericano, fue suspendido desde que se produjeron las primeras denuncias, en octubre de 2013, y luego despedido. Llevaba dando clase en ese centro privado del norte de Madrid desde 1997, sin ningún incidente. Durante el juicio, afirmó que “nunca realizó tocamientos” a sus alumnos y que se quedó “en blanco” cuando la directora del colegio le informó de las acusaciones, buscando entonces la explicación de que los niños hicieran una “mala interpretación” cuando les anudaba el cinturón del quimono de judo. 

La madre que denunció inicialmente los tocamientos dijo durante el juicio que su hijo, mientras lo bañaba, “empezó a sacudirse el pene al tiempo que manifestaba 'mira cómo nos toca la pilila Mike”, añadiendo a continuación, a preguntas de ella, que “era casi todos los días” a él y a otros dos niños y que “con una mano les toca por dentro y por fuera de la ropa y con la otra manejaba el ordenador”.

Los jueces cuestionan la credibilidad de este testimonio y también la del que prestó el pequeño cuando fue explorado: el tribunal concluye que el niño expuso un “relato memorístico” que contenía detalles impropios de un menor de esa edad.