viernes, 25 septiembre 2020 12:50

Un guardia civil mata al ex batería de Los Piratas, que había agredido a su pareja y a otro agente

Javier Fernández Fernández tenía 40 años. Falleció este miércoles en la localidad pontevedresa de Ponteareas a consecuencia del disparo recibido de un agente de la Guardia Civil. Todo ocurrió después de un caso de malos tratos en el que el ahora fallecido presuntamente agredió a su mujer en presencia de su hijo de muy corta edad.

Javier es muy conocido en la zona de Vigo porque había sido batería del grupo Los Piratas. Desde hace años, además, era profesor de música. Según ha informó el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), se le investigaba por unos malos tratos anteriores en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ponteareas.

Según han confirmado fuentes de la Guardia Civil de Pontevedra, dos guardias acudieron a la casa alertados por el caso de violencia de género e intentaron tranquilizar al presunto maltratador. Pero el hombre no entraba en razón, hirió en la cara a uno de los agentes con un objeto punzante y e intentó atacar también a su compañero. Cuando intentaba reducirle, le disparó.

En un primer momento, el presunto maltratador resultó herido grave y fue trasladado al Hospital Meixoeiro de Vigo. En la tarde de este miércoles, se confirmó su fallecimiento.

Todo ocurrió sobre las 11.00 horas de la mañana. La Guardia Civil recibió una llamada por un caso de violencia de género en una casa unifamiliar de la parroquia de Gulanes. Cuando llegó a la casa, estaban dentro una pareja con su hijo, todavía bebé. El hombre estaba agrediendo a la mujer, pero ella logró salir a la calle. Los dos guardias, con ayuda de un vecino, consiguieron sacar de la vivienda también al bebé.

A continuación, los agentes entraron en la casa para tranquilizar al presunto autor de los malos tratos, pero él se puso progresivamente más violento. En un momento dado, cogió un cuchillo con el que intimidaba a los guardias y a uno de ellos le causó una herida en la cara. Seguía cada vez más agresivo e intentaba agredirles de nuevo, de modo que su compañero cogió la pistola para intimidarlo.

En un momento dado, le disparó en una zona no vital del cuerpo para lograr reducirlo, ante el peligro que suponía para los propios guardias su actitud violenta y amenazante. Pero acabó alcanzándole en un punto de su cuerpo que comprometía su vida.