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La localidad de Benicassim (Castellón) está conmocionada por un suceso en el cual un pequeño de 17 meses ha fallecido al ingerir, según apuntan las primeras investigaciones, veneno para hormigas que su madre había echado en el cubo de la basura de la vivienda para acabar con los insectos. 

Al parecer, la madre guardaba el recipiente en ese mismo lugar, con el objetivo de que el niño no lo encontrara. Sí que lo hizo y cuando llegaron a la cocina hallaron al pequeño inconsciente y cerca del cubo de la basura. Los médicos trataron de reanimarlo y no pudieron por lo que tuvo que ser traslado a un centro médico cercano.

El pequeño entró en parada cardorrespiratoria y no pudieron hacer nada para salvar su vida.

Según afirma la Guardia Civil y fuentes cercanas a la familia, los hechos tuvieron lugar el pasado miércoles en una vivienda ocupada por un matrimonio, de nacionalidad rumana, que convivían junto a su pequeño de 17 meses.

La autopsia del cadáver del niño fallecido se realizó durante este viernes y los resultados se enviarán al Juzgado de Castellón para que se analizados y comprobados por el magistrado que se encargue del caso.