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Hay muchos adolescentes obsesionados con las nuevas tecnologías y los padres se ven obligados a controlar la situación antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, hay casos extremos en los que resulta demasiado tarde y lo que comienza como un simple castigo acaba con la vida de toda la familia.

En Estados Unidos, un joven de tan solo 16 años fue abatido por los agentes de policía que intentaban detenerle en una carretera estatal porque circulaba con su coche a gran velocidad. Jason Hendrix no solo no paró, sino que abrió fuego contra los agentes que le dieron el alto.

El tiroteo se saldó con la vida del joven, pero el registro de su vivienda escondería un panorama aún más desolador. Cuando la Policía se desplazó a la casa de Jason, en Maryland, se topó con los cadáveres de hasta tres personas. Se trataba de su padre, su madre y su hermana, de tan solo doce años, y habían sido asesinados con hasta dos disparos en la cabeza.

La investigación cuenta como principal hipótesis del crimen un simple castigo. El entorno de la familia ha asegurado a los agentes que Jason estaba castigado sin ordenador por su comportamiento en el colegio y que su madre les había expresado que se sentía muy molesto por ello.

El joven habría asesinado primero a sus padres y por último a su hermana. Los amigos de Jason han asegurado que no notaron nada extraño en su comportamiento, al mismo tiempo que desconocen el motivo que le llevó a huir a la costa este de Estados Unidos, ya que allí no conocía presuntamente a nadie.