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La mujer, residente en Tulsa (Oklahoma), consiguió pedir ayuda y fue trasladada a un hospital, pero murió poco después de ser ingresada. Actualmente un equipo de psicólogos y investigadores está trabajando con el niño para averiguar qué pasó durante los hechos. Al parecer el niño se puso a jugar con el arma automática de su madre, Christa Engles, de 26 años y reservista de la Armada.

En las primeras pesquisas, la policía descartó que se trate de un asesinato premeditado y concentró sus investigaciones en el menor, que no ha sido identificado. “Creemos que fue un terrible accidente. El niño encontró el arma en una mesa cercana y se puso a jugar con ella”, ha dicho el portavoz de la policía de Tulsa, sargento Dave Walker.

Los investigadores creen firmemente en esta posibilidad porque cuando el niño fue atendido por especialistas en traumas infantiles no paraba de decir, “mamá, disparo”

La madre fue descubierta por la abuela de los niños postrada en el suelo y en estado crítico. La anciana llamó a una ambulancia pero fueron inútiles los esfuerzos para salvar la vida de su hija quien falleció antes de ingresar al hospital. 

Cerca de 500 niños y adolescentes estadounidenses mueren cada año a causa de disparos con armas de fuego, una tasa que subió en casi un 60% en una década. Según un estudio presentado recientemente, se estima además que 7.500 niños son hospitalizados cada año a causa de disparos con armas de fuego, una cifra que se incrementó en más de un 80% desde 1997 hasta 2009, mientras que los fallecimientos ascendieron de 317 a 503.