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No terminó bien. Al menos, no terminó como muchos asistentes habrían deseado. Lo que tendría que haber sido una noche increíble de fiesta acabó convirtiéndose en una pesadilla de 'sálvese quien pueda y como pueda', con centenares de jóvenes pasando la noche en un descampado refugiándose del frío con fuegos improvisados. ¿Cómo es posible? Los responsables de la segunda capea Mr. Happiness, prometieron una fiesta histórica con casi 4.000 asistentes. 

El problema estuvo en que los organizadores del evento en la finca de Estremera donde se celebró el festival 'olvidaron' devolver a Madrid a muchas personas que tuvieron que ser socorridos por la Guardia Civil, la Cruz Roja y Protección Civil tras presentar síntomas de hipotermia, tal y como cuenta el diario El Mundo. Además de esto, no consta que la fiesta contara con los preceptivos permisos municipales o de la Comunidad de Madrid. O sea, que era un evento ilegal, que podría haber ocasionado una desgracia mayor por la enorme asistencia.  

Los miles de adolescentes que acudieron a la cita desde distintos puntos de España habían abonado entre 30 y 40 euros para adquirir una entrada que incluía la actuación de varios DJ , vaquillas, cena y transporte (ida y vuelta) desde la capital.

Ni que decir tiene que las copas estaban incluidas en el lote y probablemente eran uno de los principales atractivos de la oferta, porque del resto poco más se supo. La peor parte, tras la comida y bebida escasa, llegó cuando arreció la tormenta y muchos de los jóvenes se quedaron a la intemperie y tirados para volver a Madrid.

Decenas de jóvenes se pusieron en marcha hacia Madrid, como auténticos peregrinos, andando por el arcén de la carretera de Valencia a altas horas de la madrugada. La espontánea comitiva crecía y crecía y, al final, provocó la intervención de la Guardia Civil, obligada a cortar el tráfico en prevención de males mayores. La llegada del Samur con la distribución de mantas contribuyó a sosegar los ánimos de los viandantes, que regresaron a sus casas ateridos y después de una larga noche, convertida en odisea.