Compartir

George Samson y Kelly Ecker estaban ante el día más feliz de toda su vida: su boda. Sin embargo, el festín acabó convirtiéndose en una auténtica desgracia. Una fuerte discusión con ambos. En un primer ligar, este médico de Indiana decidió matar a su mujer. Y este, unos minutos más tarde, tras ser consciente de lo que había hecho decidió quitarse la vida. 

Lo curioso de la historia es que la propia Ecker consiguió llamar al 911– el número de emergencias en Estados Unidos- unos minutos después de que ocurriera tal desgracia para avisar que su marido había perdido completamente los papeles en pleno banquete. Una situación que obligó que todos los invitados abandonaran la 'fiesta'. 

“¿Qué pasa ahí?”, le preguntaba la operadora. “Me está pegando”, replicó Ecker. En total, hubo tres llamadas de teléfono a ese número. La más trágica fue la última, ya que fue interrumpida por los disparos del médico de 54 años de edad. 

En ese momento, perdieron la conexión y cuando los miembros de la Policía acudieron al lugar de los hechos todo el conflicto había terminado. Tanto Ecker como Samson, que decidió quitarse de en medio, estaban muertos en la mansión de Indiana en la que ambos residían y donde celebraron ese peculiar banquete. 

La Policía decidió, tras el suceso, recopilar la lista de invitados para investigar si alguno de ellos conocía datos sobre lo sucedido. Por el momento, continúa la investigación abierta.