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Durante siete horas un hombre mantuvo en vilo a la capital de Brasil. El hombre, que se identificó a sí mismo como “terrorista”, secuestró a uno de los empleados del hotel donde se hospedaba en una céntrica zona hostelera de Brasilia.

El asaltante, Jac Souza dos Santos, de 30 años y vinculado al partido conservador del estado de Tocantins, se registró a primera hora de la mañana en el hotel y poco después secuestró al empleado al que mantuvo esposado y con un chaleco en el que supuestamente tenía adosados cartuchos de dinamita.

Rápidamente, la policía desalojó el hotel, en el que se encontraban unas 300 personas, e inició negociaciones con el secuestrador, quien mostraba continuamente su arma. Los agentes del operativo calificaron a este hombre como “joven y perturbado” y durante las negociaciones presentó algunas exigencias “políticas”.

El hombre decía liberar al empleado si el Gobierno impedía que personas acusadas de corrupción participaran en las elecciones del próximo 5 de octubre, donde los brasileños escogerán a un nuevo presidente, así como la extradición del italiano Césare Battisi, un exactivista de izquierda condenado en Italia, a su país.

Tras siete horas de incertidumbre, el hombre se entregó y el rehén fue trasladado a un hospital en estado de shok.