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La casualidad quiso que Thayer Healy girase 180 grados en la dirección errónea, mientras practicaba salto base en un acantilado, lo que le hizo chocar contra la pared.

El terrorífico golpe le dejó inconsciente. Logró sobrevivir al espeluznante accidente. Eso sí, acabó con fractura en una vértebra, cinco puntos de sutura en el ojo, otros seis en la barbilla, además de esguinces en espalda, muñeca y mano.