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A veces, no nos damos cuenta del tremendo potencial que tiene el uso de las redes sociales. Si es cierto que también tiene su lado malo, como es evidente, pero el bueno es infinitamente mayor.

Estas palabras encajan a la perfección con la historia de Claire Woodhouse, una madre británica de 29 años, que subió- como cualquier otras personas- las fotos de un viaje con su familia a Disneyland París.

Una de esas fotos, sin embargo, tenía algo que no le tranquilizaba. Fue un amigo, por un mensaje privado en Facebook, el que le advirtió de la anormalidad de la situación. Según esta persona, su hija podría tener alguna enfermedad ocular y le aconsejó que llevara a la pequeña Amie a una revisión médica.

Ya en el médico, los profesionales descubueron que Amie sufría lo que se conoce como “ambliopía” grave, una enfermedad que le hacía estar ciega de un ojo.

Según afirman los medios locales, la pequeña ha tenido que ser operadas varias veces para corregir el estrabismo que le causaba esa enfermedad.

Tras seis meses de calvario, los médicos han conseguido que la niña pueda seguir viendo con normalidad. Afortunadamente esta detección temprana ha permitido una probabilidad de cura mucho más alta.