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Mohamad Arif ha sido detenido por reincidir en un delito de canibalismo. Tanto él como su hermano, Mohamad Farman -que ha conseguido escapar- habían sido condenados previamente a tan solo dos años de prisión por desenterrar los cuerpos de 100 personas de varios cementerios para comerse los restos. 

Arif ha reconocido haberse comido parte del cadáver del niño encontrado en la vivienda, del que únicamente quedaba la cabeza, según el diario paquistaní Dawn.

Fueron los vecinos quienes alertaron a la Policía por el terrible olor que se desprendía de su vivienda.

Los dos hermanos fueron arrestados por canibalismo en 2011 cuando se hallaron restos de una niña cocinados en una olla.