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Pedro Romero Candau, prestigioso notario sevillano, fue hallado muerto el pasado lunes por la tarde en su coche en Sevilla. Las extrañas circunstancias que rodean su fallecimiento han levantado fuerte expectación, y es que todo el mundo está conmocionado ante la trágica noticia.

Su vehículo se encontraba estacionado bajo el puente del Centenario, una zona alejada del casco urbano. El notario, de 52 años, tenía un expediente brillante. Tras ejercer en Cazalla de la Sierra, ganó plaza en la capital. Su notaría era una de las primeras de la ciudad por el número de protocolos expedidos. También fue presidente de la Academia Sevillana del Notariado y ocupó cargos en el Colegio de Notarios.

Hace unos años, Romero Candau extendió sus funciones al sector bodeguero como consejero delegado de las bodegas Pedro Romero, de Sanlúcar de Barrameda. Una compañía cien por cien propiedad de la familia Romero, sucesores de los nietos del fundador: los hermanos Pedro, Aurora y Fernando Romero Ambrosse, aunque en los últimos años el negocio estaba en crisis: lleva tres años inmerso en concurso de acreedores.

Pedro estaba casado con Ángeles Guajardo-Fajardo y tenía tres hijos. Era hijo del magistrado y ex presidente de la Sala de lo Social del TSJA, Santiago Romero de Bustillo, y de la catedrática de Botánica de la Facultad de Farmacia, Pilar Candau.