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El detonante de la muerte de la pequeña Asunta Basterra pudo ser un secreto. Un secreto de familia que la pequeña habría descubierto. Así lo apuntan informaciones de El Faro de Vigo, que cita fuentes de la Guardia Civil. Este secreto estaría relacioando con la muerte de los abuelos maternos, que murieron en 2011 y 2012, con apenas siete meses de diferencia y sin que les fueran practicadas autopsias.

A pesar de que los investigadores se centran más en los hechos que en el posible móvil del crimen, la cuantiosa herencia de los abuelos maternos ha sido barajada como causa desde el principio. Se sabe que Asunta tenía una muy buena relación con su abuelo Francisco Porto, quien le hizo varias donaciones en vida. Solo la casa rural de Teo, cerca de la cual fue hallado el cadáver de la pequeña, ha sido valorado en un millón de euros.

Por su parte, los padres de Asunta, Rosario Porto y Alfonso Basterra, han pasado su segundo día en prisión sometidos al régimen de prevención de suicidios e imputados por homicidio. El juez espera los resultados de los análisis toxicológicos que podrían hacer que ampliara la imputación a asesinato.