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Asunta, la pequeña muerta en Santiago, dijo el pasado 16 de julio a dos profesoras de música, que su madre había intentado matarla atiborrándola a pastillas, según recoge El Correo Gallego.

Las docentes han relatado a la Policía cómo llegó la niña
un día medio drogada
y la acostaron en un aula anexa.

Al parecer, al entrar en el recinto las profesoras se dieron cuenta de que Asunta apenas podía andar, no era capaz de hablar bien y se le cerraban los párpados.

Allí, cuando recuperó la conciencia, le preguntaron qué le había pasado y Asunta les contó que su madre le había dado un montón de pastillas y que, dicen algunas fuentes, les habló de que temía que la fueran a matar.

Las profesoras se alertaron pero no le dieron mucha importancia. La pequeña tenía una alergia y sabían que, de vez en cuando se medicaba. Por supuesto no dijeron nada hasta no conocer la detención de Rosario Porto.