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El comandante del Ejército de Honduras, el general Fredy Díaz, dijo a Efe que unos 480 efectivos que integrarán la primera unidad de policía militar y operarán en Tegucigalpa, iniciaron este viernes el curso de formación en el sector de Támara, a 20 kilómetros al norte de la capital hondureña.

Otro grupo de casi 500 militares comenzó el jueves su capacitación en San Pedro Sula, norte de Honduras, donde operará la segunda unidad del nuevo cuerpo policial.

“Este curso es para darles a conocer el proceso legal que deben seguir en cualquier circunstancia y las tareas básicas de un policía”, subrayó el general Díaz, sin más detalles.

La policía militar estará bajo el mando de la Secretaría de Defensa e integrada por 5.000 miembros del Ejército hondureño que tengan experiencia en el combate contra el crimen organizado y hayan aprobado las llamadas pruebas de confianza, que incluyen exámenes psicológicos y de polígrafo, de acuerdo con la Ley.

Entre sus responsabilidades estará “recuperar y mantener el orden público en aquellos barrios que son dominados por los delincuentes y todas las tareas que se asignen para regresar al orden y la tranquilidad” en el país, enfatizó el general Díaz.

Según la Ley, en misiones especiales los miembros de la policía militar deberán ser acompañados por jueces y fiscales, que podrán vivir fuera de Honduras y celebrar las audiencias a través de medios electrónicos sin precisar su ubicación.

El jefe del Ejército hondureño destacó que el nuevo cuerpo policial comenzará a operar a partir del próximo 3 de octubre, cuando en una “ceremonia especial” se entregarán las banderas a las dos primeras unidades militares.

“A partir del 3 de octubre estaremos en la capacidad de realizar las primeras tareas”, apuntó Díaz.

La creación de la policía militar, promovida por el gobernante Partido Nacional, ha sido cuestionada por varios sectores, incluido el ombudsman Ramón Custodio, que consideran que la militarización de la seguridad pública empeorará la situación en Honduras, uno de los países más violentos del mundo, con 92 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2011, según las Naciones Unidas.