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El incidente sucedió el 17 de agosto en el Bosque Nacional Stanislaus donde el cazador “permitió que un fuego ilegal se escapara”, según el informe oficial.

Las autoridades no han realizado arrestos hasta ahora y tampoco han revelado el nombre del cazador mientras se despejan otras incógnitas en la investigación.

Se descartó que el imputado estuviera relacionado con el cultivo ilegal de marihuana como se especuló en un principio.

A día de hoy el incendio sigue activo y ha crecido hasta ser el cuarto más extenso en la historia de California, y ha dejado atrás 111 edificaciones destruidas, entre ellas once viviendas y causado cinco heridos.

El último parte indicaba que los casi 4.000 bomberos que trabajan en su extinción lo tienen controlado en un 80 por ciento.

Se estima que hasta el momento el fuego ha generado un coste de 81 millones de dólares.

El terreno escarpado, las altas temperaturas y la falta de humedad favorecieron el rápido avance de las llamas que afectaron a la zona periférica del Parque Nacional Yosemite.

Las autoridades tuvieron que tomar medidas para garantizar el suministro de agua potable del área de la bahía de San Francisco, que recibe suministro de los embalses próximos al fuego donde se fue acumulando ceniza.

Así mismo, la integridad de la red hidroeléctrica se vio comprometida.

Actualmente aún hay 4.500 estructuras en un radio próximo al incendio.