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En una jornada declarada de luto oficial en la localidad, que ha celebrado hoy un minuto de silencio, los taxistas de Chiclana de la Frontera han querido mostrar con su caravana su dolor y consternación por la muerte de este compañero, al que conocían como “Pirri”, de 43 años y padre de una niña de seis.

Para ello se han concentrado sobre las cinco de la tarde en el Instituto de Medina Legal de Cádiz, donde esta mañana se le ha practicado la autopsia al cadáver.

A su término, la caravana ha acompañado al coche fúnebre hasta el cementerio mancomunado de Chiclana de la Frontera, donde el taxista ha sido enterrado.

El presunto homicida, que permanece detenido en el puesto de la Guardia Civil de la vecina localidad de Conil de la Frontera, pasará previsiblemente mañana a disposición de la juez encargada del caso, que ha decretado el secreto de sumario.

Por ello la Guardia Civil no ha facilitado las identidades del presunto homicida, que hasta hace dos años trabajó como taxista en Chiclana de la Frontera, ni de la víctima, como tampoco ningún detalle sobre cómo y por qué ocurrió el crimen.

Los hechos, según la versión de los taxistas no confirmada por la Guardia Civil, sucedieron en la madrugada de ayer, cuando los agentes de un control de la Guardia Civil en una pista de acceso a una playa cercana a la urbanización Roche, en Conil de la Frontera, sospecharon de un taxi y le dieron el alto.

Así descubrieron que en el maletero estaba el cadáver del taxista, de 43 años, con una puñalada en el cuello, siempre según la versión de sus compañeros, y detuvieron al homicida que conducía el vehículo.