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Según la transcripción de la declaración que prestó el pasado 14 de agosto ante el juez, Arenas reconoció que asistió a la reunión, celebrada meses después de que Bárcenas dejara en 2009 su cargo de tesorero por su imputación en el caso Gürtel.

El juez le recordó que en esa reunión, según declaró Bárcenas, se pactó que el extesorero seguiría cobrando su sueldo “sine die”, conservaría un despacho en la planta tercera de la sede de la calle Génova, así como su secretaria y un coche con conductor.

“Yo no recuerdo que se hablara de cuestiones económicas, sí se habló de su ubicación -creo recordar- en la tercera planta, no en un despacho justo al lado mío pero sí en una pequeña sala de junta que había en la tercera planta. También me suena que se hablara de la posible utilización de un coche del partido cuando lo necesitara, y en relación a sueldos o temas económicos, no recuerdo que se hablaran”, dijo.