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La compañía japonesa ha sido acusada por la oficina británica contra el fraude de aportar material “engañoso, falso y erróneo” en relación a las cuentas en los ejercicios fiscales de 2009 y 2010 de su filial británica Gyrus Group, cuya compra se empleó para ocultar pérdidas millonarias.

La justicia japonesa condenó recientemente en relación a este caso a dos directivos y un auditor de la compañía por un fraude contable de al menos 117.700 millones de yenes (unos 9.000 millones de euros), una de las mayores estafas financieras de la historia de Japón.

El escándalo se destapó en octubre de 2011, cuando se produjo la destitución del entonces presidente de Olympus, el británico Michael Woodford.

En un principio, la junta directiva señaló que la destitución respondía a divergencias sobre la dirección y el método de gestión, pero Woodford desveló luego que su cese se había producido por cuestionar las adquisiciones irregulares de la empresa para ocultar pérdidas.

Entre ellas se incluía la compra con un sobreprecio del fabricante británico de instrumental de microcirugía Gyrus en 2008.