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“En casos en que se conduzca en estado total de ebriedad, no sólo hay un incremento de la multa, sino estamos contemplando que se pongan a la orden del juez, que se echen presos, y van a tener unas sanciones mucho más fuertes que una multa”, afirmó Granera.

La jefa policial dijo a periodistas estar inclinada por la cárcel para los conductores ebrios, de modo que tengan “sanciones mucho más fuertes que una multa”, en virtud de elevar el impuesto al consumo de licor para desalentar el consumo excesivo.

“En quienes tenemos que incidir no es en la venta de licor, sino en el hombre y en la mujer que lo toma al precio que sea, y que es irresponsable y va a seguir chocando y matando”, explicó Granera.

Las declaraciones de la jefa de la Policía Nacional se dan en el contexto de la sustentación de una propuesta de reforma a la Ley de Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, que se encuentra en la Asamblea Nacional y busca actualizar las sanciones a las faltas de los conductores.

El proyecto se encuentra en proceso de consultas en la Comisión de Gobernación del Parlamento nicaragüense donde, entre otros, se ha propuesto aumentar el impuesto al consumo de licor con el fin de desalentar a quienes manejan automóviles, aunque no se ha sugerido de cuanto sería el incremento.

La Policía Nacional propuso que en la reforma se incluyan penas hasta de un año de cárcel para quienes conduzcan en total estado de embriaguez y multas de hasta 100 dólares.

La institución policial también propuso que las multas por manejar con aliento alcohólico pasen de los cuatro dólares que cuestan actualmente, a veinte dólares.

Granera indicó que el índice de muertes por accidentes de tránsito en Nicaragua es de 11 por cada 100.000 habitantes, por debajo de los 16,1 por cada 100.000 habitantes que tiene en promedio América Latina.

En el primer semestre del año, la Policía Nacional reporta 1.824 accidentes de tránsito, con un saldo de 292 personas fallecidas.