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En el aeropuerto madrileño de Barajas, antes de tomar el vuelo con destino a Ecuador, el padre de una de las niñas, Rosalino Mira, dijo a Efe que daba las gracias a la Embajada de su país en España, a la Secretaría Nacional del Migrante de su país y a todas las personas de diferentes nacionalidades que han estado a su lado en este drama.

Joseline y Diana murieron ahogadas en el embalse situado a unos cuarenta kilómetros al noroeste de la capital española, cuando se adentraron en el agua al apartarse de sus familias, con las que pasaban un día de ocio y pesca.

Los cuerpos de las niñas, de trece y catorce años y primas entre sí, fueron encontrados por los servicios de emergencia a unos diez metros de distancia de la orilla del embalse y a ocho de profundidad.

Rosalino, padre de Diana, también agradeció la ayuda de las iglesias católica y evangélica y a la gente de Galapagar, mientras que su hermano lo hacía en el barrio madrileño de Lavapiés.

Los padres y hermanos de las niñas fallecidas viajan con los féretros con destino final a Guayaquil, de donde son las familias.

La Embajada ecuatoriana ayudó con los trámites de repatriación de los cuerpos y los pasajes de avión de los padres.

Rosalino Mira explicó que la compañía aérea Latam Airlines se hizo cargo de los billetes de ida y vuelta de los hermanos de las niñas y que los padres sólo tienen pagado, por la Embajada ecuatoriana, el billete de ida.

Los billetes de vuelta de los padres serán pagados, según aclaró el padre, con el dinero recibido gracias a una cuenta que abrieron para quien quisiera colaborar con ellos.

Esos mismos fondos serán utilizados también para las honras fúnebres de las niñas, que serán enterradas en Guayaquil.

Allí les esperan los abuelos, tíos y demás familiares de las niñas así como medios de información ecuatorianos que ya se pusieron en contacto con las familias de las menores fallecidas.