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El operario era bombero voluntario y formaba parte del grupo que combatía el jueves las llamas en Tondela, en la Sierra de Caramulo, en el que otra compañera de cuadrilla perdió la vida ese día.

Otros ocho bomberos resultaron heridos en el mismo incendio, uno de los más violentos de las últimas semanas, que se reactivó dos veces y se dio por dominado tras cinco jornadas en activo.

El difícil acceso de la zona y las fuertes rachas de viento complicaron las tareas de los bomberos, que requirieron el auxilio de medios aéreos franceses.

En lo que va de verano, otros dos bomberos murieron en Portugal en incendios forestales y al menos una treintena han resultado heridos en las labores de extinción.

Los fuegos también se cobraron la vida de un operario de la empresa Energías de Portugal (EDP), que recibió una descarga eléctrica cuando intentaba reparar una línea afectada por las llamas.

El país vive este agosto una grave oleada de incendios que hoy tenía movilizados a más de 700 bomberos en más de una decena de fuegos.

El que concentra más medios arde desde el domingo en Oliveira de Frades, en el distrito de Viseu, uno de los más castigados por la oleada de incendios.

A las 8.00 horas GMT tres frentes eran combatidos por cerca de 400 bomberos, apoyados por más de un centenar de vehículos de auxilio, según Protección Civil.

Más de medio centenar de bomberos y una veintena de vehículos combaten otro fuego en Candemil, a unos 10 kilómetros de la frontera con Galicia (España).

Las autoridades lusas han reforzado en los últimos días los medios para luchar contra las llamas y mantienen para hoy la alerta máxima en treinta concejos del país ante las altas temperaturas y la sequedad del ambiente.