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La manifestación más importante se produjo la tarde del sábado en la ciudad morava de Ostrava, donde hubo 60 detenciones después de que elementos radicales trataran de acceder a un barrio habitado por gitanos y atacaran a agentes antidisturbios.

La marcha reunió a medio millar de personas y transcurrió sin incidentes de importancia, pero a su término algunos elementos violentos trataron de acceder a ese barrio por la fuerza, armados con palos y piedras, lo que motivó las cargas policiales y las detenciones.

Algunos de los radicales volcaron contenedores y lanzaron a la policía piedras y botellas, mientras que los agentes respondieron con gases lacrimógenos.

Otras manifestaciones parecidas se repitieron, con la asistencia de varios cientos de ultras, en las ciudades de Ceske Budejovice, Pilsen y Duchcov, donde en total fueron detenidas otras 40 personas.

En otras ciudades checas, entre ellas Praga, se registraron también marchas en contra del racismo y críticas con los eslóganes de estos grupos ultras.

A principios de mes Amnistía Internacional alertó sobre el creciente ambiente de rechazo contra los gitanos en el país, que suponen entre 150.000 y 300.000 personas, y que están sometidos a una “extendida discriminación, racismo y prejuicios”.

A finales de julio también el servicio de Inteligencia checo (BIS) advirtió en un informe sobre lo que considera un peligroso aumento del sentimiento antigitano, algo que, asegura, puede suponer una amenaza para la seguridad del país en el futuro.