jueves, 24 septiembre 2020 11:33

Mubarak deja la cárcel para quedarse en arresto domiciliario

EL CAIRO (Reuters) – El antiguo autócrata egipcio Hosni Mubarak fue sacado el jueves de la cárcel en un helicóptero, en una victoria simbólica para el antiguo orden dominado por el Ejército, que derrocó recientemente a su sucesor, el islamista Mohamed Mursi, el primer presidente libremente electo del país.

Un helicóptero azul y blanco sacó a Mubarak de la prisión de Tora, en El Cairo, donde decenas de seguidores se habían reunido para celebrar su liberación. Fue trasladado a un hospital militar en el cercano suburbio de Maadi, dijeron las autoridades.

“Protegió al país”, dijo Lobna Mohamed, un ama de casa que había acudido a festejar la salida de Mubarak. “Es un buen hombre, pero ahora queremos a (Abdel Fattah) Sisi”, agregó, refiriéndose al general del Ejército que derrocó a Mursi el 3 de julio.

Para los enemigos de Mubarak, esta decisión supone una inversión del levantamiento a favor de la democracia que lo derrocó en febrero de 2011, después de permanecer tres décadas en el poder como uno de los pilares de los gobiernos autoritarios en Oriente Próximo.

Pero algunos egipcios, muchos de los cuales han apoyado la decisión del Ejército de derrocar a Mursi, expresaron su afecto por el antiguo mando de la Fuerza Aérea, cuyo fuerte control del poder trajo estabilidad.

Un tribunal había ordenado la víspera la liberación de Mubarak, de 85 años. Su abogado y otras fuentes habían dicho anteriormente que su principal destino iba a ser un lujoso hospital en el noreste de El Cairo. El despacho del primer ministro dijo que Mubarak será puesto bajo arresto domiciliario.

La decisión fue tomada bajo un estado de emergencia de un mes de duración declarado la semana pasada, cuando la policía desalojó las acampadas de protesta montadas en El Cairo por seguidores de los Hermanos Musulmanes de Mursi para demandar que sea restituido en el cargo.

Según fuentes oficiales, unas 900 personas, entre ellas 100 soldados y policías, han muerto desde la semana pasada en Egipto, el periodo más sangriento de la historia moderna del país. Los Hermanos Musulmanes dicen que la cifra es aún mayor. La mayoría de las víctimas murieron disparadas por las fuerzas de seguridad.

“ES EL FIN”

En los últimos sucesos, unos hombres armados en un coche mataron a un mayor del Ejército y a un soldado en un ataque contra una patrulla cerca de la ciudad de Ismailia, en el canal de Suez, dijeron fuentes de seguridad. Dos soldados resultaron heridos. Los atacantes escaparon.

La liberación de Mubarak consternó a muchos egipcios.

“Debe permanecer en prisión. El país está afrontando obstáculos así que la gente vuelve a Mubarak. No saben lo que hacen”, dijo Hoda Saleh, una mujer completamente cubierta por un velo que salía de Tora, donde está preso su hermano.

Para los extranjeros que miran a Egipto, el simbolismo es poderoso.

“Este es el fin. Mubarak nunca será un actor político importante pero simbólicamente es una danza de la victoria para el antiguo régimen reconstituido bajo el liderazgo del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas”, dijo Joshua Stacher, experto en Egipto de la Universidad de Kent State, en Estados Unidos.

Mubarak fue condenado a cadena perpetua el año pasado por no haber evitado una masacre de manifestantes, pero un tribunal aceptó su apelación y obligó a volver a realizar el juicio. Fue arrestado en abril de 2011.

Esta semana dos sentencias judiciales en sendos casos de corrupción separados eliminaron los últimos fundamentos legales para que continuase detenido, aunque no podrá salir de Egipto y sus bienes continúan congelados.

“QUEREMOS A MUBARAK”

En la prisión que acaba de dejar, Mohamed Hussein, un desempleado de 36 años que esperaba fuera para visitar a un familiar detenido, dijo: “Queremos a Mubarak”. Su hermana Fatheya, agregó: “¿No es suficiente que durante 30 años no nos llevó a una guerra y nos dejó vivir con dignidad?”

La liberación de Mubarak abona el argumento de los Hermanos Musulmanes de que el Ejército está tratando de rehabilitar el antiguo orden. El Gobierno instalado por los militares presenta su conflicto con el movimiento islámico como una lucha de vida o muerte contra el terrorismo.

La agitación política ha tomado a Egipto desde el derrocamiento de Mursi el 3 de julio, poco después de cumplirse un año de ser elegido.

Los militares anunciaron un plan para llevar la democracia a Egipto, pero no han conseguido dar la sensación de estabilidad en la mayor nación del mundo árabe, donde las fuerzas de seguridad impusieron un toque de queda nocturno mientras detienen a los líderes de los Hermanos Musulmanes.

La represión parece haber debilitado al grupo islamista más antiguo y probablemente más influyente del mundo árabe, que ganó cinco elecciones sucesivas en Egipto tras la caída de Mubarak.

/Por Maggie Fick y Tom Perry/