Compartir

Lucio, que es como le han bautizado, fue hallado medio sumergido y agarrado a una piedra en el río y, tras pasar por el Centro de Protección Animal, llegó al Hospital Veterinario de Zaragoza sobre las 23.00 horas con múltiples heridas en las patas causadas por las bridas y con el pelaje sucio por acumulación de barro y vegetales, han informado a Efe en el centro de protección.

Tras realizarle las pruebas correspondientes, los veterinarios determinaron que su vida no corría peligro, por lo que le suministraron únicamente analgésicos para el dolor y antibióticos y antiinflamatorios para las heridas, que le dejaron buena parte de las patas enrojecidas.

Sin embargo, lo que más preocupa es la ceguera del animal, aunque los veterinarios han asegurado que esta es anterior a las horas que pasó en el agua.

A causa de esta ceguera, Lucio está aún asustado, desorientado y con vértigos, ya que todavía no se ha adaptado a ella, por lo que requerirá una atención específica.

Además, los veterinarios le rasuraron el contorno del hocico para eliminar todos los restos que se habían acumulado en la zona y observaron que el perro sufre de artrosis en la columna vertebral, si bien tampoco lo achacan al hecho de ser arrojado al río, sino a la avanzada edad del animal.

Por ello, es probable que su dueño intentara deshacerse de él por su ceguera y su edad.