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Las medidas se han intensificado también en hoteles donde se suelen alojar turcos, en las oficinas de Turkish Airlines y en el centro cultural de este país en el Líbano.

El pasado viernes, dos pilotos turcos de esa aerolínea fueron secuestrados en la carretera del aeropuerto de Beirut, cuando se dirigían a un hotel de la capital libanesa.

Un grupo desconocido autodenominado “Visitantes del Imán Reza” ha reivindicado el rapto y ha advertido a Ankara de que los dos secuestrados “no serán liberados antes del regreso de los rehenes libaneses en Siria”.

Los secuestradores se referían a los once chiíes libaneses que fueron raptados en mayo de 2012 en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, cuando regresaban de un viaje de peregrinación a Irán.

Ayer, la policía detuvo a un pariente de los rehenes libaneses por su presunta implicación en el secuestro de los pilotos turcos.

La situación de seguridad en el Líbano se ha deteriorado desde el inicio del conflicto sirio en marzo de 2011, con ataques en la frontera, secuestros y enfrentamientos entre partidarios y detractores del presidente sirio, Bachar al Asad, en distintas zonas del país.