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Los disturbios comenzaron cuando cientos de unionistas se dieron cita en el centro de la capital para impedir el paso de una concentración organizada por la llamada Liga Anti-Internamiento, simpatizante del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

La marcha, que preveía atravesar el centro de Belfast en su trayecto entre el norte y oeste de la ciudad, recordaba la introducción por el Gobierno británico en 1971 de la política de internamiento sin juicio de sospechosos en la provincia.

Efectivos antidisturbios del PSNI fueron atacados con ladrillos, botellas, cohetes y otros objetos contundentes cuando la marcha se aproximaba a la Royal Avenue, cerca del Ayuntamiento de Belfast, mientras que varios vehículos fueron incendiados.

Según un portavoz policial, las fuerzas del orden trataron de repeler la agresión con dos cañones de agua y proyectiles de goma.

De los 26 agentes heridos, al menos cinco de ellos tuvieron que recibir tratamiento médico en un hospital, aunque ninguno de ellos presenta heridas de gravedad, añadió el portavoz.

El “número dos” del PSNI, George Hamilton, aseguró hoy que los disturbios de anoche “dañan la economía local” y la reputación de la capital de Irlanda del Norte “como destino turístico”.

“Dada la continuidad de los disturbios, pediría a la gente que tiene influencia sobre las comunidades y a aquellos con liderazgo político que hagan todo lo posible para reducir la tensión”, agregó Hamilton.

El pasado jueves ocho policías también resultaron heridos en enfrentamientos ocurridos durante un acto organizado por la Liga Anti-Internamiento, que tiene otras marchas programadas para el fin de semana.

Y hace menos de un mes, cientos de policías resultaron heridos tras varias noches de disturbios protagonizados por jóvenes unionistas al comienzo de la conflictiva temporada de marchas de la protestante Orden de Orange.