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Mohamed Mounir Molina, hijo de padre marroquí y madre española, figuraba en la lista de “indultables” presentada por el gobierno español ante las autoridades marroquíes, según dijeron a Efe fuentes diplomáticas españolas, y no era candidato a un traslado por no haber sido juzgado.

Las fuentes explicaron que el indulto es un derecho exclusivo del rey de Marruecos, y por lo tanto no se rige por la legislación española, sino por la marroquí (el artículo 58 de la actual constitución marroquí estipula simplemente que “El rey ejerce el derecho de gracia”, sin otros detalles).

Según explicaron fuentes de la Asociación Rif de Derechos Humanos, que tuvieron acceso al expediente del preso indultado, Mounir Molina fue el único que salió de la cárcel de Alhucemas el día 30, cuando el rey Mohamed VI anunció el indulto colectivo de 48 presos españoles.

En el expediente que acompañaba a la lista de presos “indultables”, se había añadido la mención de “excelente comportamiento en prisión” durante el tiempo que había pasado como reo preventivo, lo que supuestamente ayudó a su inclusión en esa lista.

El juicio a Mounir Molina debía celebrarse exactamente dos días después, el 1 de agosto, y de hecho se llevó a cabo contra dos de sus cómplices, que recibieron penas de 8 y 10 años de cárcel por tres delitos: comercio de hachís, transporte de hachís y asociación delictiva.

Este caso se ha hecho público tras la polémica desatada por la concesión del indulto al pederasta Daniel Galván y al hijo del camionero español Antonio García Vidriel, preso junto a su padre por haber intentado pasar un alijo de 9 toneladas de hachís.

Mientras que el hijo ha sido indultado, el padre (para quien el rey Juan Carlos I pidió una medida de clemencia) sigue en la cárcel esperando que concluya el procedimiento para poder cumplir el resto de su pena en España.