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Hasan, de 42 años, que se representa a sí mismo, dijo a los 13 miembros del jurado militar al comienzo de la vista que las pruebas que se presentarán durante el juicio dejarán clara su culpabilidad.

“Las pruebas demostrarán claramente que fui yo quien disparó”, señaló el acusado, que compareció en silla de ruedas porque quedó paralítico tras ser herido en el tiroteo que se entabló para contrarrestar el ataque.

Poco antes, el fiscal militar encargado del caso, el coronel Steve Henricks, aseguró al jurado que Hasan escogió deliberadamente la fecha del ataque, el 5 de noviembre de 2009, y que planeaba “matar a tantos soldados como pudiera”.

Hasan está acusado de matar a doce militares y un civil y herir a una docena de personas al abrir fuego indiscriminado en la base de Fort Hood ese día de 2009.

Se enfrenta a 13 cargos de asesinato premeditado y 32 cargos de intento de asesinato premeditado, por lo que podría ser condenado a pena de muerte.

El acusado no ha negado en ningún momento haber llevado a cabo la matanza y durante una audiencia previa al juicio, en junio, aseguró que cometió el ataque para proteger el liderazgo talibán en Afganistán, en especial a su líder, el mulá Omar.

La jueza militar Tara Osborn, encargada del caso, le ha prohibido fundamentar su estrategia de defensa en ese argumento, por lo que se desconoce cuál será la táctica que empleará, aunque el propio Hasan ha adelantado que llamará a dos testigos a declarar a su favor.

Entre los testigos hay además unas 30 personas que resultaron heridas en el tiroteo, y docenas que estaban en el centro de formación de soldados de la base, y que aseguran que vieron y escucharon a Hasan gritar “¡Allahu akbar!” (“Dios es grande” en árabe) y abrir fuego contra los militares.

Si Hasan es sentenciado a muerte, es probable que pasen décadas hasta su ejecución. En Estados Unidos no se ajusticia a un soldado en activo desde 1961, aunque hay otros cinco militares condenados a muerte en la base de Fort Leavenworth (Kansas).

En los últimos años, muchas sentencias de pena de muerte a militares se han conmutado posteriormente por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

El comienzo del juicio estaba inicialmente previsto para marzo de 2012, pero ha sido retrasado en muchas ocasiones, fundamentalmente por diferencias sobre si se podía ordenar al acusado afeitarse a la fuerza la barba que se dejó crecer mientras se encontraba bajo custodia militar.

El juicio se desarrollará bajo estrictas medidas de seguridad, y Hasan será trasladado cada día en helicóptero hasta la corte marcial desde la prisión local en la que permanece retenido.