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El mayor número de víctimas mortales, 14, se produjo en el montañoso distrito de Idukki, en el centro de la región, donde se registraron 16 corrimientos de tierra que sepultaron varios vehículos, dijo el ministro local de Finanzas, Adur Prakash.

Según declaró Prakash a la agencia india IANS, las otras dos muertes se registraron en el distrito de Ernakulam.

Uno de los diputados de la región, S. Rajendran, afirmó a IANS que las precipitaciones registradas en Idukki durante las últimas 48 horas son las peores de los últimos 50 años.

“Durante los últimos dos días las lluvias han dañado enormemente las carreteras, algo nunca visto en la historia reciente de Munnar”, explicó el diputado, en alusión a una de las áreas más afectadas por las precipitaciones.

Kerala es una de las regiones indias más turísticas, por lo que su jefe de Gobierno, Oommen Chandi, instó a los viajeros a evitar los desplazamientos a las zonas más afectadas por las lluvias, especialmente al distrito de Idukki.

Las fuertes precipitaciones obligaron además a cerrar el aeropuerto de Cochín, la ciudad más populosa de la región, donde fueron cancelados 126 vuelos y unos 11.000 pasajeros tuvieron que quedarse en tierra a la espera de que mejoren las condiciones meteorológicas.

Las inundaciones son frecuentes durante la temporada del monzón en la India, aunque este año han sido particularmente intensas en el norte del país.

A mediados del mes pasado el Gobierno del Estado septentrional indio de Uttarakhand dio por desaparecidas a 5.748 personas en las inundaciones que arrasaron en junio esa región, donde las autoridades locales confirmaron la muerte de 580 personas.

El gigante asiático depende de las precipitaciones monzónicas para sostener el motor agrario, un sector que emplea directa o indirectamente a dos tercios de los trabajadores indios.

Las fuertes precipitaciones también han afectado durante los últimos días a otros países del sur de Asia como Pakistán y Afganistán, donde han registrado más de un centenar de muertos.