miércoles, 30 septiembre 2020 7:27

Los permisos de armas aumentan un 18,7 por ciento en Newtown tras la matanza escolar

Pese a que los familiares de las víctimas de la tragedia de Newton y activistas siguen presionando para que se aprueben leyes que endurezcan el control de las armas de fuego, unos datos del departamento de policía publicados hoy en The Wall Street Journal revelan que solo en el estado de Connecticut fueron autorizadas más de 91.000 armas, rifles y escopetas en el último año.

El pasado 14 de diciembre, Adam Lanza, de 20 años, entró en una escuela de primaria y asesinó a 26 personas (veinte niños y seis adultos) con varias armas propiedad de su madre, a quién también había matado previamente ese mismo día.

Esta masacre, la segunda más sangrienta de la historia de EE.UU., conmocionó a todo el país y reabrió el debate sobre las armas, cuya posesión está recogida y protegida por la Constitución estadounidense.

Pese a que el gobernador de Connecticut, Dannel Malloy, impulsó en febrero un plan para endurecer el control de armas, hasta el 24 de julio se autorizó en el estado un total de 91.098 nuevas licencias de armas, por lo que si sigue esta tendencia, el estado sobrepasará en octubre el total del año pasado.

Según estos datos, la venta de armas aumentó considerablemente en Newtown, una localidad de aproximadamente 28.000 habitantes y donde en lo que va de año se han aprobado 203 nuevas licencias, un 18,7 más que en 2012 cuando se expidieron 171 permisos.

Aunque algunos señalan que este aumento se debe a la inseguridad generada entre los ciudadanos, otros aseguran que las ventas aumentaron ante un posible cambio de legislación que previsiblemente limitará el control de armas.

Algunas encuestas apuntan que al mismo tiempo que aumentó la venta de armas se registró una disminución general del número de propietarios en el país, por lo que la mayor parte de las armas de fuego fueron compradas por personas que ya poseen una.

Así, una encuesta realizada por el Centro de Investigación NORC en la Universidad de Chicago reveló que en 2012, alrededor del 34 % de los residentes de EE.UU. tenían un arma de fuego en su casa, frente al 45 % en 1990.

Recientemente, los familiares de las víctimas de Newtown pidieron a Washington que se fortalezcan las leyes para restringir el acceso y que incluyan la extensión de las revisiones de antecedentes penales y psiquiátricos con el fin de evitar más muertes por armas.

Desde la matanza escolar, más de 4.000 personas han fallecido como consecuencia de las armas de fuego en EE.UU.