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Carlos Miguel Salazar Ramonet, comandante de la VIII Zona Naval, con sede en Puerto Vallarta, en el estado occidental de Jalisco, murió por los disparos de un grupo de desconocidos que atacó su vehículo en un camino rural.

También pereció su escolta, el marino Ricardo Hernández, y resultaron heridos la esposa del jefe naval, Rosa María Rodríguez, y el chófer del vehículo, según informaron a Efe fuentes de la fiscalía del estado occidental de Michoacán.

En la capital mexicana, la Secretaría de Marina confirmó los hechos en un comunicado, pero sólo informó de la muerte del vicealmirante Salazar, y también dijo que había perecido otro efectivo de la Marina, aunque no lo identificó.

No se informó de quién puede estar detrás de este ataque, pero las sospechas apuntan a presuntos narcotraficantes, que en los últimos días han intensificado sus actos de violencia contra fuerzas federales en un pulso por controlar este estado.

Según versiones de los medios locales, el vicealmirante estaba fuera de servicio, y se dirigía desde la capital mexicana hasta el estado de Jalisco, vecino a Michoacán.

La Marina señaló que el vehículo se desplazaba por la autopista que une a la capital mexicana con Morelia, capital de Michoacán, cuando fue desviado “a un camino de segundo orden”.

Fuentes de Morelia dijeron que el desvío se produjo porque la autopista por la que se desplazaban había quedado bloqueada por un grupo de transportistas, presuntamente obligados por narcotraficantes.

El automóvil oficial tomó una carretera sin pavimentar paralela a la autopista y, tras entrar en el municipio de Churintzio, fue atacado por varios sujetos que viajaban en camionetas tipo Suburban. La Marina dijo que los atacantes usaban armas largas.

La muerte del vicealmirante tiene lugar en una semana especialmente violenta en Michoacán por una serie de ataques que se cree fueron lanzados por el cártel de “Los Caballeros Templarios” y que causaron cuatro policías federales muertos y 21 heridos.

Estos ataques obligaron al Gobierno a reforzar las posiciones en ese estado, donde efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal prestan apoyo a los cuerpos de seguridad de Michoacán.

Esa decisión fue dada a conocer por el presidente Enrique Peña Nieto en una graduación de cadetes de la Marina que encabezó, ocasión en la que aprovechó para elogiar el papel que ha tenido la Armada de México en la lucha contra el narcotráfico.

Específicamente, Peña Nieto felicitó a la Marina por la captura, el pasado 15 de julio, de Miguel Ángel Treviño Morales, líder del cártel de Los Zetas, que fue apresado por marinos de guerra cerca de la ciudad de Nuevo Laredo, fronteriza con Estados Unidos.

“Hoy distintas regiones del país son más seguras precisamente porque cuentan con la presencia y respaldo de la Armada de México”, dijo en esa ocasión el gobernante mexicano.

En Michoacán, las autoridades se enfrentaron el martes pasado a una “violencia inusitada”, según fuentes oficiales, lanzada por grupos de desconocidos contra seis puestos de la Policía Federal, en una serie de acciones coordinadas.

En esos ataques murieron dos policías y quince más resultaron heridos, y en la misma noche, otro ataque en Michoacán causó la muerte de otros dos agentes de la Policía Federal y heridas a otros seis.

Michoacán es un estado con fuerte presencia del cártel de “Los Caballeros Templarios”, una banda surgida hace tres años y acusada de ser responsable de la producción y tráfico de drogas sintéticas y naturales a Estados Unidos.

También se la acusa de cientos de asesinatos, secuestros, extorsiones a comerciantes y transportistas.