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“Sin la DEA estamos mejor todavía. Es una forma de dignificar a Bolivia”, dijo Morales en un discurso para celebrar el aniversario de la Fuerza de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) de la Policía.

El mandatario destacó un reciente informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos, según el cual la producción potencial de cocaína en Bolivia se ha reducido en un 18 %, de 190 a 155 toneladas métricas, desde 2011.

Subrayó que es la primera vez que Estados Unidos reconoce esa reducción y lo atribuyó al trabajo de la FELCN y a otra unidad, formada por militares y policías, que destruyen cultivos ilegales de coca para que no sean destinados a la producción de cocaína.

Citó, además, que en el período 1998-2008, cuando la DEA cooperaba en Bolivia, se hicieron 41.835 operaciones policiales antidroga y se incautaron 77,6 toneladas de cocaína.

Entre 2008 y lo que va de 2013, los operativos llegaron a 52.832 y se confiscaron 129 toneladas de cocaína, indicó.

Según el mandatario, los “imperios siempre” atacan a países como Bolivia por el tema del narcotráfico, pero los resultados muestran “una enorme diferencia” en los resultados de la lucha contra las drogas con y sin la presencia de la agencia estadounidense.

Remarcó que en Bolivia no hay bases de agentes de Estados Unidos, tampoco un embajador porque Philip Golberg fue expulsado en 2008 y ahora se está retirando la oficina de la embajada estadounidense de ayuda en la lucha antinarcóticos, denominada NAS.

“Ellos seguro que están rezando, orando por el fracaso de la lucha contra el narcotráfico” en Bolivia, dijo Morales y agregó que, no obstante, pasa todo lo contrario porque en el área su país está mejor sin ellos.

Morales echó a la DEA y a Goldberg en 2008 acusándolos de ser parte de un plan de conspiración contra su Gobierno, denuncia que Washington ha rechazado por completo en su momento.

De su parte, la fuerza antidroga indicó que en lo que va de año realizó 7.537 operativos policiales, decomisó 11,5 toneladas de cocaína y destruyó 2.732 laboratorios de cocaína, de los que 27 eran especiales para la purificación de la droga.

Bolivia, Perú y Colombia son los únicos países productores de hojas de coca y de cocaína del mundo.