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El representante de artistas Lele Mora y el exdirector de informativos de Rete Quattro (canal de televisión de Berlusconi) Emilio Fede fueron declarados culpables de los delitos de inducción a la prostitución y proxenetismo, mientras que la exconsejera de la región de Lombardía (norte) Nicole Minetti solo por este último cargo, quedando absuelta del otro.

Por ello, Minetti recibió la pena de 5 años de prisión y otros tantos de inhabilitación para cargo público, mientras que Fede y Mora recibieron sendas condenas de 7 años de cárcel, además de la inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargo público.

Las juezas del Tribunal de Milán encargadas del caso dispusieron además la transmisión de las actas del proceso a la Fiscalía para que ésta analice si durante el desarrollo de este proceso se produjeron posibles delitos en las alegaciones defensivas de Berlusconi y sus abogados, Piero Longo y Niccolò Ghedini.

La condena a Mora, Fede y Minetti, para los que la Fiscalía había solicitado 7 años de prisión, llega después de que hace menos de un mes, el pasado 24 de junio, el ex primer ministro fuera condenado en el otro proceso judicial llevado a cabo por este caso por incitación a la prostitución de menores y abuso de poder.

La Fiscalía sostiene que Mora, Fede y Minetti indujeron a prostituirse a la joven de origen marroquí Karima el Marough, conocida como Ruby, desde septiembre de 2009, cuando ésta tenía 16 años (su fecha de nacimiento es el 1 de noviembre de 1992), en unas fiestas en las que Berlusconi mantuvo relaciones sexuales de pago con ella, según las juezas que condenaron a “il Cavaliere”.

Además, los fiscales de Milán atribuyen a los tres colaboradores de Berlusconi los delitos de prostitución de una treintena de chicas mayores de edad desde inicios del año 2009 hasta enero de 2011 por las fiestas de la residencia del mandatario en la localidad de Arcore (norte de Italia).

Según la Fiscalía, Mora y Fede supuestamente reclutaban a las jóvenes que participaban en las fiestas “informándose personalmente sobre sus características físicas”, mientras que Minetti se encargaba de la logística de los encuentros, proporcionando a las participantes, entre otras cosas, medios para desplazarse.

Fede fue de hecho quien tuvo el primer contacto con Ruby en un concurso de belleza celebrado en 2009 en Sicilia, en el que él era jurado, y Minetti fue la encargada de llevarse en mayo de 2010 a la joven marroquí de la comisaría de Milán donde estaba detenida por un robo, después de que Berlusconi realizara la llamada de presión que motivó su condena por abuso de poder.

Según los fiscales, las fiestas de Berlusconi constaban de tres fases: la primera, una cena; la segunda, el ya popular “bunga bunga” (los movimientos eróticos de las chicas que el ex primer ministro definió como “burlesque”), y la última, solo para algunas chicas, que se prolongaba hasta la mañana siguiente, después de pasar por la cama del exmandatario.

De los dos juicios, Ruby solo acudió a declarar a éste, en el que aseguró que ella se presentó en las fiestas de Berlusconi con un nombre falso y mintió al decir que tenía ya 19 años y que su madre era pariente del entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak, excusa que puso “il Cavaliere” para sacarla de comisaría.