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WASHINGTON (Reuters) – Las agencias de espionaje de Estados Unidos fueron demasiado lejos cuando crearon una base de datos masiva de registros de todas llamadas telefónicas diarias y podrían haber puesto en peligro el apoyo político para la misma ley en la que se apoyaron para crearlo, dijeron el miércoles miembros del Congreso.

Los congresistas dijeron en una audiencia del comité judicial de la Cámara de Representantes que dudaban de que la provisión legal tuviera los votos para ser renovada antes de que expire en junio de 2015.

La advertencia fue la última muestra de un retroceso en el apoyo a los programas de vigilancia de Estados Unidos revelados por el Guardian y el Washington Post el mes pasado gracias a la información que les filtró el excontratista de la agencia de espionaje de EEUU Edward Snowden.

Uno de esos programas es una base de “metadatos” telefónicos, que incluye los números de teléfono a los que se ha llamado, la duración y la hora de las llamadas, que se remonta siete años. Responsables de EEUU dijeron que habían usado la base de datos sólo en circunstancias limitadas y que había demostrado ser vital a la hora de evitar ataques contra civiles.

La base de datos incluía documentos de cada llamada telefónica en Estados Unidos, no sólo llamadas de personas bajo vigilancia, dijeron los diputados.

Un tribunal de vigilancia permitió la recopilación de datos basándose en una provisión legal, la sección 215 de la Ley Patriótica, que entró en vigor por primera vez en octubre de 2001 y permite al FBI, con visto bueno judicial, recopilar información empresarial tangible que sea relevante en una investigación sobre terrorismo.

El congresista Jim Sensenbrenner, republicano por Wisconsin que fue uno de los autores de la Ley Patriótica, dijo que los abogados del Gobierno había estirado el significado de esa provisión legal mucho más allá de lo que otros representantes y él habían apoyado.

“Tienen que cambiar cómo operan”, dijo Sensenbrenner a responsables gubernamentales que testificaban en la audiencia. Añadió que de otro modo “ya no la tendrán más”.

Otros congresistas dijeron que coincidían en que la ley, tal y como estaba redactada, no apoyaba la recopilación en bruto de datos telefónicos de estadounidenses.

/Por David Ingram/