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“Con esta catástrofe, hemos tocado los límites del sistema ferroviario francés. El lugar está particularmente frecuentado. Tiene una cadencia particularmente elevada en periodo de punta”, señaló Cuvillier, en relación a Bretigny sur Orge, en una entrevista publicada hoy por “Le Journal du Dimanche”.

Esa estación, en la que descarriló el tren París-Limoges el viernes por la tarde -lo que causó la muerte a seis personas y heridas a varias decenas- es un nudo a una treintena de kilómetros al sur de la capital francesa por el que entre otras cosas pasa una línea de cercanías que utilizan 500.000 personas diariamente.

El ministro reconoció la “dificultad” de compaginar “una demanda creciente de transportes públicos con infraestructuras que tienen que ser adaptadas”.

Y puso el acento en que para la línea del siniestro este año están previstos “cerca de 70 millones de euros”, lo que significa “duplicar las inversiones” respecto a 2012.

Más allá de ese corredor, recordó que esta misma semana el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, presentó un plan de 5.000 millones de euros para el ferrocarril, de las cuales 2.000 millones en las infraestructuras.

“Se han tomado medidas para reorientar nuestra política de transporte en los próximos años a las líneas convencionales” que va a movilizar 90.000 millones de euros “en los próximos años” con la renovación del material, pero también con intervenciones en torno a las estaciones “para solucionar problemas como los nudos ferroviarios”.

Anoche, una vez que se levantó con una grúa uno de los vagones volcados en Bretigny sur Orge y que se comprobó que no había más víctimas atrapadas entre los amasijos de hierros, la prefectura (delegación del Gobierno) consideró que el balance era definitivo.

Siguen hospitalizadas 16 personas, de las que dos están muy graves.

La compañía ferroviaria SNCF apunta como la causa del siniestro una pieza que une tramos de raíles, la eclisa, que se soltó y cayó en un cambio de agujas, lo que hizo descarrilar el tren.

Eso plantea la posibilidad de un sabotaje, aunque el Ministerio del Interior precisó ayer que no es la hipótesis que se privilegia.

A partir de hoy se van a revisar 5.000 cambios de agujas en toda la red ferroviaria francesa para comprobar que no hay problemas similares.

Mientras tanto, el nudo de Bretigny sur Orge continúa cerrado al tráfico de trenes, y lo seguirá durante días, lo que ha significado la anulación de buena parte de los trenes del corredor París-Orleans-Limoges-Toulouse, lo que incluye los Talgos Elipsos que conectan la capital francesa con Barcelona y Madrid.

Para hoy, la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) indicó que habrá un tren de ida y vuelta entre París y Barcelona, y para los que vayan a la capital catalana o a Madrid, también les recomendó que utilicen el tren de alta velocidad (TGV) París-Figueras, desde donde pueden enlazar con otros convoyes de la Renfe.