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En un comunicado difundido hoy en Caracas por el presidente de la OPI, Álvaro Martínez, la organización subraya que el asesinato del periodista de 58 años “viene a sumarse a las decenas de crímenes perpetrados contra los profesionales de la prensa en esta nación, durante los gobiernos de (el presidente de facto) Roberto Micheletti y Porfirio Lobo”.

En el escrito, la organización “lamenta que este nuevo crimen demuestre que los enemigos de la libertad de expresión actúan como un lobo sangriento contra quien ejerce la noble labor del periodismo en defensa de la sociedad, seguros que la impunidad les protegerá de sus graves delitos”.

Asimismo la OPI exhorta a la comunidad internacional a estar “vigilantes” para que el Gobierno hondureño “cumpla con su deber” de dar con el paradero de los asesinos de los periodistas “y les aplique las sanciones más severas previstas en las leyes de su país” y estos crímenes no queden impunes.

La condena de la OPI se suma a la de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que ayer expresó su preocupación por el asesinato de Barrow y reclamó al Gobierno de Honduras medidas legislativas para proteger a los informadores.

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, condenó ayer el crimen de Barrow y expresó sus condolencias a la familia del comunicador, que dirigía un programa de opinión en un canal de televisión y otro en una radio de San Pedro Sula.

Con Barrow suman 36 los periodistas asesinados en Honduras entre 2003 y 2013, según registros del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, que también ha repudiado el nuevo crimen contra un comunicador hondureño.