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Más de medio millón de españoles reconocen haber sufrido un percance al volante o como peatón por el uso del teléfono móvil, una conducta que se incrementa en 2019 según el VI Informe de Distracciones realizado por BP, Castrol y el RACE.

Según informó este miércoles el RACE, este informe forma parte de la campaña ‘Stop Distracciones’, que desde hace seis años conciencia a los españoles acerca del peligro de las distracciones al volante. En esta edición se pretende concienciar sobre el mal uso de los teléfonos móviles por parte tanto de los conductores como de los peatones.

Para desarrollar este informe se llevó a cabo una encuesta entre más de 2.100 usuarios, que concluyó que el uso del móvil al volante está entre las conductas que reconocen llevar a cabo los automovilistas. El 96% confiesa haber visto a alguien hablando por el móvil mientras conduce (80% de forma habitual), y el 76% (el 72% muchas y bastantes veces) usando el móvil sin hablar (manipulándolo o mirándolo).

El estudio de 2019 destaca asimismo que el atropello de viandantes en las ciudades se ha disparado en los últimos años.

JÓVENES

Además, entre los conductores entre 18 y 24 años de edad se incrementan de forma exponencial los nuevos usos peligrosos del móvil mientras se conduce, como hablar sin manos libres, chatear o mirar el correo electrónico.

Además, un 12% del total de encuestados confiesa usar las redes sociales de forma habitual mientras conduce, elevándose el porcentaje hasta el 17% entre los jóvenes de 18 a 24 años. El uso de las redes sociales al volante de forma habitual se sitúa en quinto lugar, por detrás de la manipulación del móvil como GPS (25%), la mensajería instantánea (19%), las llamadas sin manos libres (14%) o la lectura de correos electrónicos (13%). A causa de estos usos del móvil al volante, aproximadamente 530.000 conductores reconocen haber sufrido un percance o accidente por culpa de una distracción.

Por ello, BP, Castrol y el RACE han lanzado la campaña ‘Apaga y vámonos’ para concienciar del peligro global que supone el mal uso del teléfono móvil en calles y carreteras, tanto por parte de los conductores como de los peatones.