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Interior alerta de la amenaza yihadista en el Sahel contra diplomáticos, religiosos, policías y civiles españoles

El secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, Rafael Pérez Ruiz, ha alertado este martes sobre el “riesgo permanente y muy elevado” que representa la amenaza yihadista en el Sahel a través de acciones terroristas y secuestros dirigidos contra diplomáticos, religiosos, miembros de las fuerzas de seguridad, militares o civiles españoles que se encuentran en la zona.

En su intervención para inaugurar el octavo Foro Elcano sobre Terrorismo Global, Rafael Pérez ha reconocido que el principal objetivo son las fuerzas antiterroristas locales y los intereses franceses en el Sahel, repitiendo un mensaje recurrente para no bajar la guardia: “Ningún país está exento de riesgo de sufrir un atentado, tampoco nosotros”.

El secretario de Estado ha analizado la amenaza yihadista tras los últimos atentados en Francia y Austria, en un contexto de “pugna” entre Estado Islámico (DAESH) y Al Qaeda en la zona del Sahel. También ha avisado que el “desvío de importantes esfuerzos policiales” para combatir la COVID-19 va “en detrimento de la lucha antiterrorista”.

El ‘número dos’ de Fernando Grande-Marlaska en el Ministerio del Interior ha subrayado la “existencia de un riesgo permanente para los intereses españoles en la región”, reconociendo que el “objetivo principal en este momento lo constituyen los intereses franceses”. Dicho esto, ha añadido que “continúa siendo muy elevado el riesgo que recae sobre cualquier activo occidental, incluidos los españoles”. “Es una amenaza muy real”, ha enfatizado.

“Los recientes ataques en Francia y Austria han dejado ver de nuevo los reiterados llamamientos dirigidos a terroristas autónomos, tanto por parte de DAESH como de Al Qaeda, que incitan a actuar contra intereses franceses y occidentales en cualquier lugar y por cualquier medio. Estos atentados vuelven a poner de manifiesto la efectividad de la propaganda yihadista como elemento motivador y transmisor de órdenes”, ha señalado.

AMENAZAS RECIENTES CONTRA MISIONEROS

Muestra de la vigencia de estos riesgos, ha continuado, es el reciente discurso del portavoz de DAESH, “en el que no se realizan amenazas específicas hacia nuestro país, pero se lanza un mensaje a los musulmanes residentes en diferentes países africanos”, entre ellos Mali, Burkina Faso y Chad, “animándoles a unirse al Califato y acusando a los misioneros y trabajadores humanitarios de evangelizar a la población”, ha continuado”.

Estos riesgos para los intereses españoles en la región, ha sostenido Rafael Pérez en foro organizado por el Real Instituto Elcano y la Embajada de EEUU, se concretan en la “posibilidad de acciones terroristas y secuestros contra diplomáticos, religiosos, militares, fuerzas de seguridad y civiles que se encuentren en la zona”.

Como ejemplo ha citado el asesinato del sacerdote salesiano Antonio César Fernández o el ataque al destacamento militar de la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Mali (EUTM MALI), en ambos casos en 2019.

DETENIDOS EN ESPAÑA Y PRISIONES

El secretario de Estado ha recordado las políticas impulsadas desde el Gobierno para hacer frente a la amenaza yihadista, destacando las operaciones policiales, con 32 detenidos en lo que va de 2020 y otros 58 en 2019, además de otros diez más investigados en terceros países. Estos operativos se dirigen principalmente contra células de captación, adoctrinamiento y adiestramiento, así como estructuras de financiación y de radicalización en prisiones o retornados de zona de conflicto.

La situación de las prisiones la ha ligado a la “eficaz actividad contraterrorista” para advertir que la población reclusa ha experimentado un crecimiento considerable en España, aunque “irán paulatinamente cumpliendo sus condenas sin haber renunciado, en algunos casos, a sus postulados violentos”. Además, ha recordado que suele ser el penitenciario un medio para la captación de personas vulnerables, de ahí los protocolos en vigor de detección y seguimiento una vez abandonan las cárceles.

Sobre la situación en la franja del Sahel, el secretario de Estado ha comentado que el centro de la amenaza terrorista está situado en Malí –con “conflictos interétnicos” tras el levantamiento militar del pasado 18 de agosto–, aunque es preocupante la situación de seguridad en Burkina Faso y Níger, donde los ataques, asesinatos y secuestros siguen produciéndose.

“En las zonas en las que todavía no han conseguido suplantar al Estado, están provocando inestabilidad política y tensiones comunitarias con el fin de incrementar sus recursos y beneficios”, ha dicho. También ha valorado los enfrentamientos entre Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GAIM, afín a Al Qaeda) y Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS), que comenzaron a finales del año pasado, y que “se han recrudecido, terminando con la colaboración y cohesión pacífica que tenían en periodos anteriores”.

“Aunque las fuerzas de apoyo extranjeras y multinacionales, han obtenido victorias, no consiguen contener la amenaza, y los grupos terroristas siguen adaptándose a la nueva situación y consiguen perpetrar atentados”, ha continuado.

DESPLIEGUE POLICIAL EN EL SAHEL

Frente a esta situación, Rafael Pérez ha defendido los viajes a la zona del ministro Grande-Marlaska para, entre otras cuestiones, “avanzar hacia unos flujos migratorios ordenados y controlados para garantizar una migración regular” o impulsar “espacios de prosperidad compartidos en marcos democráticos y de respeto de los derechos humanos”.

España lleva años presente el Sahel participando en todas las misiones -civiles y militares- de la Unión Europea en la región (EUTM Malí, EUCAP Sahel Malí, EUCAP Sahel Níger) y también en MINUSMA, de las Naciones Unidas. También colabora con Francia en la Operación Serval y actualmente sigue cooperando con la operación Barkhane, que ha tomado el testigo de la anterior.

Pérez ha recordado que España es el mayor contribuyente de efectivos con la misión de asesorar y formar al ejército maliense y que la Guardia Civil lidera el proyecto GAR-SI Sahel1, de la UE, para crear unidades de gendarmería en Senegal, Malí, Burkina Faso, Chad y Níger, “proyecto muy bien acogido por los países y que está dando sus frutos”.

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