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El doctor Francisco Piñal, del Hospital La Luz de Quirónsalud, ha realizado un trasplante del dedo pulgar del pie a la mano a un mecánico naval que perdió este dedo en un accidente laboral. Piñal es reconocido mundialmente por sus reconstrucciones complejas de manos catastróficas y ha trasplantado más de 500 dedos del pie a la mano.

Desde el hospital explicaron que el pulgar es el dedo más importante de la mano, ya que permite agarrar con la fuerza y precisión necesarias cualquier tipo de objeto, desde un vaso hasta una llave inglesa. Su pérdida puede afectar gravemente nuestro día a día y hacer que el simple hecho de calzarse sea un problema.

Este ha sido el caso de Alfonso, un mecánico naval que perdió el pulgar de su mano izquierda mientras reparaba la maquinaria de un atunero en medio del Atlántico, entre Angola y Brasil. El accidente trajo consigo la imposibilidad de recuperar su trabajo y llevar una vida normal, y ha tardado un año en encontrar a alguien que se hiciera cargo de su reconstrucción.

El afectado explicó que no fue nada fácil enfrentarse al estado en que había quedado su mano. “Me derrumbé. Sin embargo, al ver a mi mujer y a mi hijo tan derrotados saqué fuerzas de flaqueza y les dije que no iba a ser nada, que me iba a poner bien y que teníamos que tirar para adelante”, relató.

“Todo estaba al revés. Le habían hecho previamente una serie de cosas que a mí me perjudicaban seriamente la reconstrucción. No solo había perdido el dedo gordo, sino que también le faltaba un trozo de mano”, explicó el doctor Piñal. Pese a todo, era posible y el mecánico aceptó la propuesta del cirujano de implantarle el pulgar del pie a su mano. “No quedaba otra, era la única opción”, aseveró el médico.

La operación se prolongó durante 12 horas y fue todo un éxito. En menos de un año desde la cirugía, Alfonso ya estaba incorporado a su puesto de capitán de máquinas en el atunero. A nivel de trasplantes, ya no hay límites para los cirujanos. “Técnicamente podemos conectar lo que queramos. Lo que aún queda por mejorar es que cuando nos falta algo tengo que quitarlo de otro sitio del paciente, para así no recurrir a un donante y evitar la toma de medicación antirrechazo”, concluyó Francisco Piñal.