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Asociaciones de familiares en residencias del País Vasco denuncian que los centros “siguen sin ser sitios seguros”

Las asociaciones de familiares de usuarios de residencias de personas mayores, Babestu de Álava y Bizkaia, Gipuzkuako Senideak, Irauli zaintza y familiares de usuarios de residencias y centros de día de Álava, y el Movimiento de Pensionistas de Euskadi, reunidos este viernes en Vitoria, han reiterado su preocupación porque los centros residenciales de atención a la dependencia “siguen sin ser sitios seguros para las personas usuarias y trabajadoras”.

En un comunicado, han considerado “incomprensible” que ni el Lehendakari, Iñigo Urkullu, “en su función de director del Comité de Emergencia Sanitaria”, ni los diputados generales, les den “una explicación pública” sobre el fallecimiento en agosto y septiembre de “más de 50 personas en las residencias” y del contagio de COVID-19 de “cientos de personas usuarias y trabajadoras”.

“Se lo hemos pedido de manera reiterada y lo seguiremos haciendo porque tenemos derecho a saber, y es imprescindible conocer lo que se está haciendo bien y lo que se está haciendo mal, para poder mejorar”, han advertido, para asegurar que ellos son “las personas más interesadas en conocer y participar” en las decisiones que afectan a sus condiciones de vida, como personas mayores y familiares.

Las asociaciones han denunciado que “el déficit de atención personal hacia las personas ingresadas se ha agudizado tras la crisis por la falta de personal, lo que aumenta las cargas de trabajo y la sensación de impotencia de los trabajadores”.

Así mismo, han reprochado que “el incremento de los contagios y fallecimientos que derivan en aislamiento y eliminación de visitas de familiares, aumentan la sensación de soledad y abandono en las personas residentes”. En muchos centros, han asegurado, “no se realiza un seguimiento eficaz del estado de salud de las personas, ni se están adoptando las medidas de prevención y detección necesarias para las personas que se incorporan a su trabajo”.

Tras criticar que “se siguen sin gestionar los espacios y la movilidad de manera adecuada”, han asegurado que la inspección “está siendo ineficaz”. “Estamos pagando por segunda vez la falta de un plan de choque que dote a los centros de los recursos de prevención y de personal necesarios para evitar la pandemia”, han alertado.

Según han advertido, van a seguir “peleando” hasta conseguir que las residencias sean “centros seguros y dignos, en los que las personas usuarias dispongan de la atención, que en todos los aspectos, necesitan”, así como para “dignificar el trabajo de las personas cuidadoras y mejorar los ratios de personal y las condiciones de trabajo”.

Su objetivo, han subrayado, es “cambiar el actual modelo de atención a la dependencia, construyendo una red de servicios socio sanitarios públicos universales, que garantice el derecho de las personas dependientes a una vida digna”.

En ese sentido, han advertido de que, “si no se abordan con decisión las carencias y deficiencias denunciadas”, en octubre volverán a salir a la calle y pedirán la colaboración de otros movimientos sociales, especialmente de mujeres y jóvenes, y organizaciones sindicales, para conseguir sus objetivos.

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