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El abuso del azúcar añadido es algo sobre lo que alertan continuamente los nutricionistas y sobre lo que la Industria prefiere hacer oídos sordos. Sin embargo, un estudio británico acaba de denunciar que la mayoría de los yogures y productos lácteos que se comercializan están por encima del nivel de azúcar recomendado, incluidos los dirigidos a los niños.

Según el estudio publicado por la revista ‘BMJ Open’, en el que se han analizado más de 900 yogures, y otros lácteos de los principales supermercados británicos, se constata que menos del 1% de los productos analizados se pueden enmarcar en bajos en azúcar, y ninguno pertenece a la categoría infantil.

En concreto, y según evidencian los números, los postres tipo natillas y flanes son los que contienen un mayor nivel de azúcar con 16,4 gramos por cada 100 gramos de lácteo; le siguen los dedicados a los más pequeños de la casa, donde la media es de 10,8 gr/100 gr; seguidos por los aromatizados; con frutas; y los orgánicos que cuentan con una media de 13,1 gr/100gr. El contraste aparece con los griegos y yogures naturales que presentan un promedio de 5gr/100gr.

Los responsables del estudio ponen el acento en que “aunque el yogur puede ser menos preocupante que los refrescos y los zumos de frutas que constituyen las fuentes principales de azúcares libres en las dietas de niños y adultos, lo que es preocupante es que el yogur, percibido como un ‘alimento saludable’ puede ser una fuente no reconocida de azúcares libres/agregados en la dieta”.

Los expertos concluyen que “a excepción del yogur natural y el griego, la media de azúcar contenido en los productos de todas las categorías estaba por encima del límite que establece que un alimento es bajo en azúcar”.