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En noviembre del pasado año, el Eurostat publicaba los datos referentes al índice de pobreza infantil relativos a 2015. España se encontraba en la quinta posición, con un 34,4% de los menores en riesgo de exclusión. Habrá que esperar a finales de este año para saber si estas cifras se han podido mejorar y muchas ONG, como Música por la Paz, llevan tiempo trabajando para ello.

En este último informe, España estaba por encima de la media europea, de un 26,9%, cifra ya muy alta, pero , por fortuna, ligeramente más baja que en años anteriores. Esta situación, sin embargo, no puedo aplicarse a nuestro país, ya que, desde el 2010, la tasa de pobreza infantil y exclusión social ha crecido un 1,1%, lo que se traduce, para que se pueda dimensionar, en 100.000 niños más:: uno de cada tres niños está en riesgo de exclusión social.

Y es que la crisis económica mundial ha perjudicado especialmente a algunos países de la Unión Europea y, entre ellos, no se puede obviar a España. Desde 2007, numerosas familias tienen a uno de sus miembros en paro, o a los dos, lo que les complica poder ofrecer a sus hijos e hijas algunas necesidades básicas, como ropa o alimentación y otras, que van más allá de lo material, atención y cuidados.

Es en ese ámbito en el que actúa Música por la Paz, una ONG muy joven que, a través de centros distribuidos por distintos barrios de ciudades españolas, da clases de apoyo a los niños y niñas, les cuidan mientras que sus familiares están trabajando, reparten meriendas e imparten talleres de motivación, autoestima o empatía, aspectos importantes para mejorar las relaciones personales y tener una personalidad sólida.

El día a día de muchas familias es tan difícil que, a veces, no pueden dedicar tiempo a sus hijos, quienes comparten, involuntariamente, el peso de las preocupaciones de sus padres.

Y es que los niños y niñas han de crecer en un ambiente sano, constructivo, feliz para poder desarrollarse, salir del bucle de preocupación y estrés que tienen sus padres y que muchas veces ignoran transmitírselo a sus hijos.

La mirada a la infancia ha de ser amplia. Por eso, existen muchas ONGs que reclaman más ayudas – España destina recursos por debajo de la media europea – , para que estos millones de niños y niñas no tengan que perder el ritmo en el colegio, tengan fracaso escolar o dificultad de relacionarse con sus compañeros; porque, desgraciadamente, los niños y niñas han sido los más castigados por la crisis y la desigualdad creciente. Se debe mirar a la infancia desde una perspectiva completa, desde la relación de los niños en el seno de las familias, su papel en la sociedad presente y futura, sus relaciones en la educación y la apuesta que se debe hacer debe ser sólida, porque serán los hombres y las mujeres del futuro.

En este 2017 que, parece ser, es el año de la recuperación económica, sólo cabe esperar noticias positivas, y seguir trabajando para que, cada día, los niños, sean un poquito más felices.