miércoles, 12 agosto 2020 0:21

Golpe de calor en perros y gatos: cómo prevenirlo

El pasado 8 de julio en Aspe, Alicante, la Guardia Civil tuvo que intervenir para rescatar a un perro atrapado en un vehículo a casi 50 grados. El obre Pitbull estaba casi asfixiado. No es el único caso que ha trascendido este verano. Hace unos días se hizo también viral el vídeo de un perro que, agobiado tras horas encerrado en un balcón al sol, se lanzaba al vacío.

Los dueños de estos perros manifiestan una conducta muy irresponsable y se enfrentan a cargos por un delito de maltrato animal. Sin embargo, no son pocos los dueños de perros y gatos que ignoran las nefastas consecuencias que el calor puede tener para sus mascotas.

Peros y gatos tienen una temperatura corporal media más elevada que la de los humanos, de entre 38 y 39ºC, y su salud puede llegar a verse perjudicada a partir de los 41 grados. Y les cuesta más regular la temperatura corporal. Un perro solo puede sudar por las plantas de los pies y jadear. Encerrado en un vehículo puede morir en apenas 10 minutos. Por eso importante identificar los síntomas y prevenir los golpes de calor en nuestros animales de compañía.

Entre los primeros se encuentra el jadeo excesivo y la sudoración, además de un comportamiento caracterizado por la debilidad y la fatiga. El golpe de calor como tal en perros comienza a partir de los 42º de temperatura corporal. El can renunciará a moverse, presentando un ritmo de respiración muy elevado. Pueden aparecer petequias (manchas de sangre) en la piel, vómitos y cianosis, es decir, cierta coloración azulada que se debe a la falta de oxigenación.

Para atajar un golpe de calor en nuestra mascota es importante no bajarle la temperatura corporal de golpe para no provocarle una hipotermia. La rehidratación debe ser progresiva. Así, ante un golpe de calor se recomienda el traslado del can a una clínica veterinaria; hay que humedecerle la boca sin obligarle a beber ni permitir que beba demasiado; también es bueno humedecerle el cuello y la cabeza, siempre sin envolverle en toallas húmedas.

Si la clínica veterinaria está lejos se le puede sumergir o aplicar un chorro de agua a una temperatura de no menos de 20ºC hasta que su respiración se normalice. Y tratar de mantenerle sentado sobre una toalla húmeda.

CÓMO EVITAR EL GOLPE DE CALOR

No todas las especies son igual de propensas a los golpes de calor. Los que más fácilmente pueden padecerlos son los llamados braquicéfalos (animales con el morro chato), entre los que se encuentran los gatos persas o perros como los bulldog o el bóxer o el carlino. Si se trata de animales muy jóvenes o muy viejos el riesgo es también más elevado. Lo mismo que si son obesos o tienen el pelo muy oscuro: se refrigeran peor y absorben más calor.

Jamás se les debe dejar encerrados en el coche, por supuesto. Tampoco está recomendado transportarlos en las bodegas de un barco, donde la temperatura sube también de forma exponencial muy rápidamente. Es importante también darle agua fresca y renovarla a menudo, y evitar que se encuentre en zonas sin sombra o con suelo de cemento.

Hay que controlar también el comportamiento del animal. Por ejemplo, evitar que haga ejercicio en las horas centrales del día, cuando hace más calor. También conviene alimentarle a primera hora o al atardecer, no en las horas centrales del día. Cualquier cosa que ponga al animal nervioso puede ser desencadenante de un aumento de la temperatura. Ojo a las olas de calor, especialmente cuando se prolongan en el tiempo. Los episodios suelen tener lugar después de varios días sometidos a altas temperaturas.

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